ASUNCIÓN [EL COMERCIO / AGENCIAS]. El ex obispo católico Fernando Lugo, quien dejó los hábitos para ingresar a la política, quebró ayer una hegemonía de 61 años del Partido Colorado en Paraguay, al ganar las elecciones presidenciales con una apreciable ventaja sobre la oficialista Blanca Ovelar.
Con el paso de las horas, la ventaja de Lugo sobre Ovelar fue en aumento y escrutado el 100% de las 14.306 mesas, el ex obispo formado en la teología de la liberación obtuvo el 40,8% de los votos, según el Tribunal Superior de Justicia Electoral (TSJE).
Cuando la ventaja era irreversible, Ovelar, quien obtuvo el 30,8%, reconoció la victoria de Lugo y aseguró que como demócratas "vamos a respetar los resultados de las elecciones", en alusión a una presunta intención del oficialismo de trucar los resultados.
El tercero en disputa por la presidencia, el ex general Lino Oviedo, obtuvo el 21,98% de los votos.
Con su triunfo, Lugo --que debe asumir la Presidencia de Paraguay el próximo 15 de agosto de manos de Nicanor Duarte-- acaba con 61 años del Partido Colorado en el poder.
Duarte, a su vez, reconoció su "responsabilidad histórica" en la derrota de su partido y auguró un traspaso pacífico del poder, el primero tras seis décadas.
Más de 2,8 millones de paraguayos concurrieron a los centros de votación hasta las 4:00 p.m. en unos comicios que se definieron en una única vuelta electoral. Desde temprano los electores colmaron los centros de votación pese a las dificultades de movilización, ya que las lluvias de los días previos dejaron en estado calamitoso gran parte de las vías de comunicación del país.
Tras conocer su triunfo, Lugo afirmó que se ha "escrito una página nueva en la historia política nacional, hemos culminado una etapa y no mañana sino hoy (ayer) comenzamos la otra, la del compromiso de transformar el Paraguay todos juntos".
Con una bandera paraguaya en el cuello y rodeado de sus simpatizantes, Lugo saludó desde un balcón a las miles de personas que festejaban frente a la sede de su coalición en Asunción. La celebración continuó con caravanas de automóviles en el centro de la capital y estallido de petardos.
La algarabía contrastó con el clima reinante en el local del Partido Colorado, que permaneció casi vacío tras el anuncio de los sondeos a boca de urna que daba como ganador a Lugo. Los colorados han dominado la política paraguaya desde 1947 y su poder se consolidó en 1954, cuando el general Alfredo Stroessner dio un golpe de Estado que instauró una brutal dictadura que cayó en 1989 por una asonada liderada por algunos sectores del oficialismo.
DURA TAREA
Tras los festejos, a Lugo le espera una dura tarea, pues recibirá una economía que creció 6,4% en el 2007 gracias a las exportaciones de la encarecida soya, pero con un nivel de pobreza que alcanza a cerca del 40% de la población.
Lugo fue uno de los primeros paraguayos en sufragar en un colegio a las afueras de la capital y en medio de un gran despliegue de periodistas locales y extranjeros. Poco después, el ex obispo debió abandonar raudamente otro local cuando, según un colaborador, sus rivales arrojaron una bomba de pimienta y la policía detuvo a un joven que tenía en su poder un puñal de fabricación casera.
En líneas generales, el sufragio se desarrolló con normalidad, con excepción de algunas escaramuzas entre oficialistas y opositores. "Vemos un ambiente de enorme civismo, de alta participación y prácticamente cero incidentes", dijo la jefa de la misión de observadores de la OEA, María Emma Mejía.
Además de la presidencia y vicepresidencia, los paraguayos eligieron ayer a un nuevo Congreso de 45 senadores y 80 diputados, 17 gobernadores regionales y 18 representantes ante el Parlamento del Mercosur.
Un clérigo con una segunda vocaciónEl ex sacerdote --que trabajó en Ecuador con monseñor Leonidas Proaño, conocido por los ecuatorianos como el obispo de los pobres-- encabezó la Alianza Patriótica para el Cambio (APC), de una veintena de partidos y movimientos políticos y sociales, en su mayoría de izquierda.
Partidario de la teología de la liberación, Lugo dijo dos días antes de las elecciones que, bajo su gobierno, Paraguay no caería en la polarización ideológica de la región.
Lugo, nacido el 30 mayo de 1951 en una familia humilde en la pequeña localidad de San Solano, 400 kilómetros al sur de Asunción, también dijo que haría una reforma agraria "diseñada y negociada con todos los actores involucrados", sin caer en procesos traumáticos ni violentos.
Es el menor de siete hermanos (cinco varones y una mujer), ingresó al noviciado de los misioneros del Verbo Divino, en 1970, y fue ordenado sacerdote el 15 de agosto de 1977 y obispo el 17 de abril de 1994, pero desde hace tres años, a pesar de su edad, se mantenía como obispo emérito, sin cargo, luego de dejar la diócesis de San Pedro, en el departamento del mismo nombre, el más pobre de Paraguay.
Sobrino de un dirigente del Partido Colorado que fue perseguido y exiliado por el dictador Alfredo Stroessner, incursionó recién en la política el 29 de marzo de 2006, cuando logró reunir a 40.000 personas de todas las tendencias para protestar contra el actual gobierno de Nicanor Duarte.
PRECISIONES
Tras la derrota viene la crisis interna
ASUNCION [DPA]. La derrota en las elecciones presidenciales ha desnudado la profunda crisis que afecta al Partido Colorado, dividido en sectores antagónicos que se dirigen mutuamente sendos agravios subidos de tono.
El último incidente se produjo ayer mismo, cuando el ex vicepresidente paraguayo Luis Alberto Castiglioni sacudió el tranquilo clima electoral al criticar la autocracia y el autoritarismo de los colorados, lo que generó la inmediata reacción de sus correligionarios que han pedido su expulsión.
Castiglioni, que asumió posturas críticas desde que perdió las internas frente a Blanca Ovelar, dijo que "muchos politiqueros viven mejor y se preocupan por acumular fortunas", en alusión a la corrupción que golpea al país, gobernado desde hace 61 años por el Partido Colorado.