Huancaya y Vilca: Manantial de emociones
Por Jack Lo Lau
Si por culpa del agua se realizaran las próximas guerras, esta zona de Lima, la Reserva Paisajística Nor-Yauyos, necesitaría la protección del Mossad, la CIA, la KGB, las tropas estadounidenses y si se pudiera resucitar a Napoleón no caería nada mal, pues será uno de los puntos más codiciados del planeta. En este lugar encontrará tranquilos paisajes que parecen pintados con acuarelas. Pero si está manejando, no se distraiga mucho, ya que, a pesar de que es imposible perderse, el camino no está muy bien señalizado. El río Cañete nos guía durante todo el camino. Solo tiene que seguirlo para llegar a uno de los destinos más hermosos de la provincia de Lima.
SIENDO PRECAVIDOS
Lo más recomendable es ir en camioneta, ya que el camino es pesado. No necesita la 4x4 más potente. Una 4x2 le rendirá muy bien en la zona. Prepare bien su cuerpo y mente para el recorrido que empieza en la Panamericana Sur, se prolonga por la carretera a Lunahuaná, continúa por la carretera troncal Cañete -- Yauyos -- Huancaya y finaliza en el poblado hospitalario de Huancaya, parte de la Reserva Paisajística Nor - Yauyos.
Recuerde que este camino no es tan transitado (cuidado con los camiones que suben y bajan) y los pueblos por los que pasará no cuentan con todo lo necesario para su viaje. Por eso, si se olvidó de algo en casa, aproveche en Lunahuaná para recargar municiones y, también, por qué no, para comerse algo fresco. La veda de camarón terminó, así es que disfrútelos a su antojo.
Hasta Zúñiga encontrará carretera asfaltada. Después, pasando el puente ubicado a la altura del kilómetro 54, todo será un camino afirmado que por momentos le parecerá una trocha. Sin embargo, no se preocupe, no es complicado. Si no hizo caso a nuestra recomendación anterior (abastecerse en Lunahuaná) y recién se da cuenta de que le faltaba algo, en el centro de Zúñiga, a 15 minutos del puente, encontrará un par de bodegas que lo salvarán de cualquier imprevisto. Eso sí, después no hay más alternativas.
AGUA PARA TODOS
Huancaya es un pueblo pequeño, donde recién el negocio del turismo está creciendo. No hay hoteles, tan solo casas que han sido acondicionadas como hospedajes. Restaurantes también hay pocos. Por eso, cuando vaya, tiene que pedir su comida con tiempo, con unas horas de anticipación, a las casas que le dan el servicio. No se preocupe por las direcciones, todo está alrededor de la plaza central. Para comer, lo que más abunda en este valle es la trucha, la papa, la alfalfa y el queso. Todo fresco y agradable. No espere grandes platos, pero sí una cómoda atención. Otra recomendación: tenga cuidado cuando pase por las puertas. Son pequeñas, a la medida de sus pobladores.
La primera caminata obligada es el recorrido por las preciosas y cristalinas caídas de agua que adornan el valle. La primera la verá a 10 minutos de la plaza y continuará disfrutando de ellas hasta que se terminen sus días por esos lares. También, muy cerca de la plaza, y río arriba, lo espera el puente colonial hecho con calicanto. Siga caminando, disfrutando y respirando aire totalmente puro a 3.500 metros sobre el nivel del mar.
EN VILCA
A una hora de viaje de Huancaya está Vilca, un pueblo en donde, también, todos son amigables y están prestos a ayudarlo. Tampoco está muy desarrollado el turismo, pero las ganas de hacer bien las cosas por parte de su gente resaltan nítidamente.
El recorrido hasta Vilca es como pocos en la faz de la Tierra. El agua cae por todos lados. Encontrará lagunas cristalinas que forman espejos más finos que un diamante de Swarovski. Abra bien los ojos y afine sus sentidos para esta experiencia sin igual, en una zona donde las truchas juegan a las escondidas y las aves, junto con las vacas, burros y caballos, chapotean bajo el calor serrano de la Reserva Paisajística Nor - Yauyos.
Más adelante, partiendo de la plaza central de Vilca, en una caminata de más de una hora, llegará a la laguna de Papacocha, la que le asombrará con sus colores turquesas y celestes. Antes pasará por el bosque del amor, una caída espectacular de agua rodeada por una densa vegetación.
Una recomendación más: siéntese, relájese y respire. Y aunque no lo crea, usted sigue en Lima .
MÁS DE VEINTE ...
En las cascadas de Carhuayno, a unos minutos de Huancaya, rumbo a Vilca, se encontraron muchos restos arqueológicos (huacos, prendedores, herramientas y otros) junto con más de 50 momias que han sido sacadas del lugar para colocarlas, algunas, en el museo de sitio de Huancaya, ubicado en la misma plaza central.
Después de haber realizado un análisis de lo encontrado, los pobladores han identificado detalles de la cultura Tiahuanaco, Paracas y Aymara, como la vestimenta, la técnica de entierro, las construcciones y las trepanaciones craneanas. Algo para resaltar es el buen estado en el que se encontraron las momias.
ALISTE SU VIAJE
4 Si va en su auto, revise los niveles antes de salir y procure llevar dos llantas de repuesto. También cargue dos galoneras más de combustible. En el pueblo de Calachota, a una hora y media de Lunahuaná, le pueden vender petróleo.
4 La fecha propicia para ir es desde abril hasta noviembre. Eso sí, vaya abrigado, porque en las noches la temperatura bordea los 5°C.
4 Si quiere acampar, hay lugares destinados.
ALLÁ VAMOS
Cómo llegar: Tome el camino hacia Lunahuaná, siga subiendo por la carretera troncal Cañete - Yauyos - Huancaya.
Más información: Ubaldo Lozano, promotor municipal 432-6800 / 9983 - 05649