Por Marienella Ortiz. Enviada especial
Para Luz Gómez, jefa del Programa de Cereales de la Universidad Agraria de La Molina (UNALM), es muy probable que para el año 2050 los países regresen al sistema del trueque para proveerse de alimentos, debido a problemas ambientales y de incremento poblacional. Para evitar que se llegue a esa situación y empezar el camino que nos convierta en un país autoabastecido, el programa que dirige ha puesto énfasis en el desarrollo de las variedades de trigo, cebada, quinua y kiwicha con mayor rendimiento en las zonas andinas del Perú.
En el semillero de cereales de la universidad, ubicado en Jauja, existen 45 variedades de trigo en proceso de investigación. La buena noticia es que se proyecta para el 2009 el lanzamiento de algunas de esas variedades, las más acordes a las necesidades de la industria local.
Hace ya más de cuatro años que la universidad lanzó la línea de trigo centenario. Sin embargo, cada variedad tiene un tiempo de vida y la actual necesita ser mejorada para lograr un producto con mayor porcentaje de proteínas, sostuvo la experta durante la presentación del semillero de trigo centenario en Junín. "Una de las debilidades del sistema es que no hay semillas para incrementar las hectáreas de trigo", refirió, de pie frente a las 40 hectáreas que conforman el semillero piloto.
La universidad firmó la semana pasada un convenio con el Gobierno Regional de Junín para que distribuya semillas y se capacite a unos mil agricultores.
Además, como parte de su labor de promoción, la universidad realiza un censo sobre variedades de quinua. Por lo pronto, se encontraron 2.000, de las cuales 700 se localizaron en Puno. Se espera desarrollar una nueva variedad de quinua, que permita a los agricultores un cultivo con mayor rendimiento.
La especialista lamentó que en muchos lugares se esté dejando de sembrar quinua, como ocurre en Huancavelica.
"Si la población andina cultiva sus cereales, asegurará su alimentación aun cuando en el mercado internacional los precios se disparen", apuntó.