CONVENIO. Una escuela itinerante en Lima
Por Marianne Blanco Dejardin
En febrero de este año el Conservatorio Nacional de Música del Perú (CNM) firmó un convenio de cooperación mutua con Le Couvent: Centro Internacional de los Caminos del Barroco, de Francia, con el objetivo de promocionar la música barroca en el Perú. La principal actividad que ha surgido producto de este convenio es la organización de los Encuentros Barrocos en Lima. Justamente esta semana se realiza el primero de este año, que concluirá el domingo 27 de abril con un concierto de clausura en el que se presentarán los cinco maestros invitados y sus alumnos.
La música barroca no ha sido muy difundida en el Perú, a pesar de que contamos con un importante número de composiciones que esperan ser descubiertas e interpretadas. Los maestros invitados son la francesa Judith Pacquier, especialista en corneta; Jennifer Vera Martínez (Cuba), profesora de clavecín y continuo; Franck Poitrineau, profesor de sacabuche (Francia); Olivier Briand, maestro de violín barroco (Francia) y Ronald Martín Alonso (Cuba), especialista en viola da gamba. Estos son instrumentos barrocos con los que los alumnos no suelen estar en contacto. Los maestros escogieron piezas del principio del barroco italiano (siglos XVI y XVII) para trabajar con sus alumnos peruanos, "una época especial que marca el fin del renacimiento y el principio del barroco: se sale de las composiciones corales para entrar a las instrumentales", explica Judith, quien tiene cuatro alumnos de corneta, un instrumento barroco muy poco conocido tanto acá como en Europa. "Los instrumentos barrocos son menos potentes porque estaban hechos para ser tocados en pequeños salones e iglesias", explica Briand.
Estos maestros no solo enseñan a tocar los instrumentos, sino también a afinarlos y, algo muy importante y característico del barroco, aprenden a vocalizar con ellos. "Los músicos trataban de reproducir lo que el cantante decía con la lengua y la proyección del aire. Esto es lo que hace que esta música sea tan interesante. Por eso tocar esas partituras al estilo actual y con instrumentos modernos no tendría ningún sentido", explica Poitrineau.