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CHANCAY. Técnica depurada

Los mejores tejedores del antiguo Perú

VALIOSAS PIEZAS QUE FORMAN PARTE DE LA COLECCIÓN DEL MUSEO AMANO SE EXHIBEN EN LA GALERÍA JOHN HARRIMAN GASAS Y RETICULADOS FUERON CONFECCIONADOS CON ALGODÓN Y LANA DE CAMÉLIDOS POR HÁBILES MANOS

Por Catherine Contreras

Para el museógrafo Rodolfo Vera, los tejedores chancay (1200-1470 d.C.) fueron los que mejor conocieron el arte textil en el antiguo Perú. Manejaron hábilmente la trama y la urdimbre, dominaron todas las técnicas de tejido y crearon un diseño que se lució en la simplicidad de sus líneas y en motivos geométricos, de aves y peces que reflejaban el entorno apacible en el que vivieron.

"Chancay sintetiza todo el arte textil de muchas culturas, y las dos técnicas (gasas y reticulados) que se presentan en esta muestra son las que mejor dominaron", explica Vera, curador de la exhibición.

"Antes de Chancay, los reticulados eran más bien redes que elementos suntuosos. Ese es el aporte de Chancay, ellos representan un hito en la historia porque hicieron todos los tipos de tejidos", apunta, apoyado por Doris Robles, guía del Museo Amano, quien revela su orgullo al contar: "Le digo a los turistas que vienen que estas técnicas están dispersas en todas las culturas del mundo, pero no todas están en una sola cultura, que es andina y es Chancay".

EL LEGADO DE UN PIONERO
El ingeniero naval de origen japonés Yoshitaro Amano llegó al Perú en 1951 y rápidamente quedó impactado con el tesoro que los huaqueros dejaban luego de sus saqueos en Chancay, zona que en esos tiempos era conocida por los estudiosos como la costa central.

Con paciencia y gran interés, el investigador fue recolectando cada pieza, ceramios y textiles, cautivado por la similitud que encontraba con la cerámica tosca y deforme de sus antepasados japoneses.

La colección empezó a tomar forma y sumar muchísimas piezas. Doris Robles asegura que el museo cuenta con 10 mil piezas de tejidos, entre telas completas y retazos, además de importantes muestrarios y otros fragmentos, por ejemplo, de Huarmey.

No es usual que el tesoro de Amano salga del museo miraflorino que lo alberga. Contadas piezas han visitado países como Japón, Francia, México, Italia, Estados Unidos y Finlandia. En el Perú, hace diez años que no se lucen en una galería. Ahora tendremos la oportunidad de apreciarlas en todo su esplendor y reconocer en este importante legado un directo referente a la habilidad heredada por cada uno de los artesanos peruanos que ven un futuro prometedor en el campo del diseño y la confección.

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