Por Luis Solari de la Fuente. Ex primer ministro
Entre febrero y abril, la encuesta nacional urbana de Ipsos Apoyo para El Comercio, muestra una caída de la aprobación presidencial a predominio del sector de mayores ingresos (13 puntos). Habrían intervenido la baja del dólar y su impacto para exportadores y ahorristas en dólares, la negativa del Estado a recibir el pago de impuestos en dólares y el bajón de aranceles que afecta a diversos industriales.
En cambio, entre marzo y abril la mayor caída fue en los sectores medios (siete puntos), sin duda estimulada por la 'cereza' del Banco de Materiales, escándalo revelado dos días antes de la encuesta.
La encuesta de abril muestra una apreciación de la corrupción como primer problema del país y la gravísima percepción mayoritaria de ausencia de conducción en la lucha contra la pobreza. Además, una sostenida caída en el Oriente, ocasionada por la ausencia de tratamiento a las protestas por los proyectos de ley sobre concesiones amazónicas.
La encuesta de la Universidad de Lima (5-6 abril) revela cómo aquí la caída de la aprobación es predominantemente del sector de mayor pobreza: baja 14,5 puntos entre febrero y abril. Sin duda, el alza de precios de alimentos de primera necesidad y las sorpresas a la hora de comprar útiles escolares, pueden haber sido determinantes. Esta encuesta no registró el impacto del caso Banmat, difundido recién el día 13.
El rechazo estructurado determina algunas actitudes, como se aprecia en la encuesta de CPI (7-9 abril). Aquí, el alza de precios de los alimentos de primera necesidad encabeza la lista de hechos negativos de la gestión presidencial. Los desastres naturales son mencionados en primer lugar, como causa de dicha alza; pero, a la pregunta de quién es el principal responsable de ese incremento, la primera respuesta, de lejos, es: el gobierno/el presidente.
Son múltiples causas distribuidas territorialmente y por sectores sociales, que ocasionan el deterioro de la aprobación gubernamental. Esto confirma una desaprobación estructurada y muestra las consecuencias de no haber corregido los problemas de conducción y gestión gubernamental. En tal situación, el develamiento de corrupción puede devastar la relación gobierno/ciudadanía.
Pensar que esta complejidad se arregla haciendo hablar a los ministros, o 'renunciándolos', es como tener un infarto e irse al podólogo.
Estamos en una situación en la que el sistema se desacredita aceleradamente. Restaurar la credibilidad en él, pasa --entre otros-- por cuatro caminos simultáneos para el cambio, mencionados en mi artículo anterior: planeamiento para el desarrollo, descentralización económico-productiva incluyente, gestión pública y satisfacción rápida de derechos sociales desprotegidos.
Nuestro crecimiento económico aumenta estructuralmente la desigualdad entre los departamentos, mueve trabajadores de la mediana y gran empresa hacia las mypes y no reduce la pobreza en 144 de nuestras 194 provincias. Se hace indispensable que la corrección de las desigualdades avance urgente y rápidamente por los caminos mencionados.
¿Cuál de estos procesos cree usted que será más rápido? Si el aumento de la desigualdad va más rápido que su corrección, cualquier candidato antisistema --o mesiánico-- tendrá las mejores opciones en el 2011, como consecuencia natural de la incapacidad del sistema para corregir la injusticia. Si la corrección de desigualdad va más rápido, entonces el sistema habrá demostrado que es pasible de credibilidad.
Recae pues en el gobierno en ejercicio la principal responsabilidad sobre las condiciones en que lleguemos al 2011.
En el presente escenario de deterioro de la relación gobierno/ciudadanía, revelado por las encuestas, ¿hay alguna fuerza distribuyendo files que develen casos de corrupción? ¿Los que llevaron el caso Banmat a los medios, desde cuándo lo conocían? ¿Por qué luego de la subida de precio de los alimentos? ¿Por qué no en setiembre o diciembre 2007? ¿Hay grupos interesados en condiciones para una conflictividad mayor? ¿Creando 'ambiente' para las protestas de mayo? ¿O el juego es armar una 'bandeja' electoral 2010-2011, para algún candidato aún invisible?