Crónica ENSEÑANZA CON AMOR El mandarín tiene la fama de provocar mil dolores de cabeza para aprenderlo. Un nuevo método para hispanohablantes busca cambiarla
Por Patricia Castro Obando. Corresponsal
BEIJING. La profesora Li Ai dice que con su nuevo método un estudiante puede aprender 600 caracteres en tres meses, sin importar su edad o su grado de memoria, "de una forma rápida y efectiva".
¿Será posible tanta belleza?
Esta experta en el aprendizaje del chino --que para algunos es más bien una cumbre borrascosa-- se puede alcanzar según la profesora Li con su "Nueva Didáctica de la Lengua China para Hispanohablantes", un manual que está basado en sus 30 años de experiencia como docente y en su conocimiento del español.
Porque a diferencia de otros autores de textos similares --incluso publicados en español-- la profesora Li empezó su batalla por la enseñanza del mandarín enfrentando a la Lengua de Cervantes. Y ella lo hizo por amor, pero no por el español sino por un chino.
Su historia personal explica esta devoción. Por orden del Partido Comunista, desde 1964 hasta 1968, estudió el idioma camboyano en la Universidad de Lenguas Extranjeras de Beijing. Desde aquellos años, China formaba intérpretes en todas las lenguas del mundo, sin excepción. A ella le tocó este idioma del sudeste asiático que también es conocido como 'jemer'.
Y el camboyano la llevó al francés. Camboya fue protectorado de Francia y formó parte de la Indochina francesa, de allí el vínculo. Tras su graduación siguió estudiando francés mientras se interesaba por la docencia. En 1975, la Universidad de Lenguas y Cultura de Beijing (BLCU) --la mejor en la enseñanza del chino-- la incorporó a su plana docente, para entonces ya se había casado con Yan Weimin.
Su esposo se había mantenido fiel al español, eje principal de su carrera. En 1980 Yan Weimin partió a La Habana para asumir la oficina de la agencia de noticias Xinhua en Cuba. Ella se quedó en Beijing con su hijo de apenas 5 años. Un océano de por medio desencadenó la añoranza.
Dos años después, una colega mexicana de la universidad le propuso un intercambio, una práctica usual entre extranjeros y chinos para aprender sin costo un idioma. "Es más importante que tú aprendas rápido español para que puedas reunirte con tu esposo, a que yo aprenda chino", le dijo, ampliando el tiempo de sus clases.
La profesora Li nunca olvidó esta muestra de un corazón grande. "Aprender de forma rápida y efectiva" fue su consigna, la cual muchos años después aplicaría en su propia metodología.
Desde 1983 hasta 1985 vivió en La Habana con su esposo y su hijo que creció escuchando salsa. Allí se graduó en el Centro de Idiomas José Martí, en la especialidad de español y allí también adquirió ese sutil dejo cubano que la acompaña hasta hoy.
En 1985 toda la familia volvió a China y ella retomó el dictado del mandarín para adultos extranjeros en la BLCU. Pero los manuales tradicionales y los salones cerrados no cooperaban, argumenta. Lo segundo pudo solucionarlo cada vez que llegaba la primavera. Entonces, salía con sus alumnos a recorrer los jardines de la universidad durante las clases de conversación. Desde una ventana, el director le ordenaba que volviera al edificio de concreto.
Lo primero, le tardó más de dos décadas en solucionar.
SU PROPIO MANUAL
Hasta el día de hoy, en muchas universidades chinas se enseña mandarín con manuales en inglés, preparados para angloparlantes. Según la profesora Li, la dificultad no radica solamente en el vocabulario que está en lengua inglesa, sino más bien, en la metodología aplicada.
"Mis alumnos hispanos mostraban serios problemas de pronunciación y manejo correcto de los tonos. Además tenían muchas dificultades para escribir caracteres. Como tardaban en aprender, rápidamente se desanimaban", recuerda.
Algo estaba fallando. La consigna de un aprendizaje "rápido y efectivo" no estaba funcionando. En 1997 acompañó a su esposo a una misión de trabajo en España hasta el 2001. Aquellos años, finalmente, comprobó sus sospechas y empezó a tomar apuntes de las dificultades que tenían sus nuevos alumnos españoles.
En el 2001, de vuelta a Beijing, comenzó a redactar su propio manual de enseñanza del chino, elaborado a partir de una metodología comparativa entre el mandarín y el español. Los primeros borradores estuvieron listos en el 2005, pero su metodología necesitaba pasar más exámenes. Durante casi tres años, el manual estuvo a prueba.
"Viajé a España y a Cuba para dictar chino experimentando con esta nueva metodología. Las opiniones de los estudiantes me sirvieron para corregir los borradores. Lo que les gustaba quedaba tal cual, lo que no entendían lo cambiaba. Mi meta era lograr que aprendieran de una forma rápida y efectiva", manifiesta.
Además de sus alumnos de chino, sus colegas, los directores de los centros que aceptaron poner la metodología a prueba, y especialmente su esposo, cooperaron en la elaboración de los tres tomos del manual. Después vino la otra batalla que fue lograr la autorización de publicación. Pero para esa lucha, ella sola bastaba, confiesa.
La profesora Li --que también domina el tai-chi con espada-- consiguió que aceptaran sus revolucionarias propuestas y el año pasado, una prestigiosa editorial publicó el primer tomo de su manual. En el año olímpico saldrán al mercado el tomo 2 para nivel intermedio y el 3 para nivel avanzado.
Nacida en el Año del Gallo, la profesora Li ha enseñado chino a alumnos de 40 países y puede diferenciar al menos 23 lenguas distintas con solo escucharlas. También ha sido maestra de Cindy Crawford durante algunas horas para un comercial de Omega en la televisión china, donde la supermodelo dijo marcando sus tonos "Wo shi zhongguoren pengyou" (Soy amiga de los chinos). Y faltó poco para que se convirtiera en profesora de Fidel Castro, pero el líder cubano tuvo que postergar sus clases, pues cayó enfermo.
EN PUNTOS
Método se basa en sistema comparativo
4El manual está elaborado para que un adulto hispanohablante --incluso no muy joven-- aprenda chino.
4La novedad de la metodología se basa en un sistema comparativo entre el español y el chino, tanto en fonética, gramática y cultura en general.
4El tercer tono --difícil para hispanohablantes-- aparece graficado de forma distinta, abandonando la "v" por casi una "u". Más que un simple cambio gráfico, ayuda a comprender la verdadera intensidad del tono tercero.
4Se utilizan proverbios, refranes y poemas clásicos como ejercicios para una correcta pronunciación y tonalidad, incluso en niveles avanzados.
4Se fijan las estructuras de la gramática china a través de oraciones sencillas que permitan ser usadas como modelos.
4Desde las primeras lecciones se enseñan los siete trazos básicos de los caracteres chinos y su secuencia. Después, se presentan progresivamente las 27 combinaciones posibles.
4Para superar la barrera de escribir con caracteres, estos se agrupan de acuerdo con su parecido y dificultad, reforzando la memoria por relación.
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Imágenes sobre el método de enseñanza de Li Ai en:
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