MUESTRA ITINERANTE. "Quobo" en el MALI
Por Marianne Blanco Dejardin
Hoy se abre al público una exposición imperdible para los interesados en el arte conceptual: "Quobo: Arte Berlín 1989-1999", muestra itinerante traída por el Instituto de Relaciones Internacionales del Gobierno Alemán, que desde el 2000 ha visitado 15 países.
La muestra reúne veinte piezas de 14 artistas pertenecientes a una generación surgida después de la caída del muro de Berlín. "Elegimos artistas que entre 1989 y 1999 sobresalieron, tanto en el este como en el oeste de Alemania", nos explica Ingrid Buschmann, una de las curadoras.
Una de las características de esta muestra itinerante es que casi todas las obras, en su mayoría instalaciones, se arman íntegramente en cada montaje. Cada exposición es única y no todas presentan las mismas piezas. Una de las ideas clave de la de ahora es la de "arte vivo" o "arte en proceso" si se prefiere, pues las obras se desarrollan durante todo el tiempo que dura la muestra. "Limonada. De África", de Twin Gabriel, presenta cinco cubos llenos de agua instalados sobre bloques de piedra, alumbrados por cinco lámparas de vapor de mercurio. Los cubos contienen agua sembrada de plancton y a medida que pasan los días el líquido se va poniendo cada vez más verde. En cada país se coloca piedra volcánica oriunda y en este caso se escogió el sillar arequipeño.
La primera obra que vemos, incluso antes de visitar la muestra, es la que tiene el título de ella: "Quobo", de Adib Fricke, un artista que trabaja solo con palabras, que la creó expresamente para esta muestra. "Esta nueva palabra no tiene significado en ningún idioma. Lo que le interesa a Fricke es ponerla en circulación para generar una interconexión entre la gente. Está puesta al inicio de la exposición porque al ser una palabra sin significado da pie a una reflexión sobre el arte", señala Buschmann.
Otra idea clave de esta muestra es la de "interacción", pues hay varias obras que sin la participación del público no existirían o cuyo sentido no podría ser captado. Al costado de "Quobo" encontramos "Plastered", de Mónica Bonvicini, una artista italiana que vive en Berlín desde principios de los años 90. "Es un piso hecho de una base de tecnopor irregular y de una capa de drywall blanco. Una vez que se abra la exposición el público tendrá una participación física al dejar su huella hundiendo y rompiendo la obra con su peso. Al ser piezas que se crean en cada lugar que se monta la exposición surge siempre esta idea de la no existencia de un museo, pues en Berlín en esa época los artistas se preguntaban qué era el arte, si aquello que se hacía rápidamente en un lugar era arte o si el arte era solo aquello que se podía colocar en un museo", explica Buschmann.
La influencia de los clubes de música y baile en este período se percibe en obras como "Modelo de rascacielos, 1995-1999" y "Disco, 1996-97", de Karsten Konrad. Ambas se complementan, pues una es un conjunto de maquetas realizadas por el artista entre las que figura un club de baile del que fue propietario y la otra el piso de este club, decorado con una serigrafía del artista, desgastado por el uso.
Laura Kikauka es otra artista que viene del mundo de los clubes, lugares donde se hizo muy popular. Presenta "Camp Cornucopia. Someone else's vacation", una carpa adornada por decenas de objetos recolectados y a la que los visitantes pueden entrar a escuchar música y ver proyecciones. "Esta muestra necesita mucha comunicación y refleja el sentimiento que existía en Berlín en esa época: reflexionar juntos sobre algunas cosas y eso es lo que quisimos traer con esta exposición", concluye.
PARA RECORDAR
4Berlín entre 1989 y 1999 tenía un atractivo especial para los artistas, pues se estaba renovando completamente. Surgieron cientos de nuevos lugares donde podían experimentar libremente y donde había un nuevo público de gente muy joven. Se abrieron muchos lugares nuevos donde podían exponer.
4La música juega un papel muy importante en esta generación porque en esos años muchos artistas eran dueños de clubes que, además de ser centros para tocar música y bailar, eran usados como galerías.