Por David Fischman. Ingeniero UPC
Nuestra mente es como una selva donde existen caminos neuronales. Algunos caminos en esta selva están tan recorridos que no crece vegetación y se ensanchan a medida que uno los usa. Otros caminos, de uso esporádico, van desapareciendo con la vegetación, sin dejar rastro de que algún día existieron. De la misma manera, nuestros talentos --aquellas capacidades que tenemos y nos permiten destacar-- son caminos neuronales que recorremos constantemente. Los usamos en nuestra vida, en nuestro trabajo y nos sentimos cada vez más cómodos. Son conexiones neuronales constantemente recorridas. Pero también tenemos talentos menos desarrollados, que consideramos nuestras debilidades, caminos neuronales que usamos poco porque nos es difícil hacerlo.
¿De qué sirve conocer nuestros talentos? Diversos estudios demuestran que si trabajamos la mayoría del tiempo aplicando nuestros talentos desarrollados, estamos más realizados y motivados. Recientemente entrevisté a una persona cuyos talentos eran: empatía, sociabilidad, emprendimiento, comunicación, espiritualidad, responsabilidad social, entre otros. Sus talentos menos desarrollados eran: disciplina, organización, orden, detalle y planificación. Esta persona tenía a su cargo las labores administrativas del área de recursos humanos. En su puesto se sentía miserable, ya que solo potenciaba sus talentos menos desarrollados. Luego de reconocer sus talentos, logró tomar una vacante en gerencia de cultura, un puesto en la misma área, pero más alineado con sus talentos. A partir de ese momento, ama su trabajo.
¿Qué hacer con nuestros talentos menos desarrollados? La respuesta es neutralizarlos para que no sean un obstáculo en nuestro desarrollo profesional. Imagine un auto con un supermotor, el de nuestros talentos, pero donde las debilidades son como un neumático bajo, que a menos que tenga el aire suficiente, o quede neutralizado, no nos permitirá avanzar. Si planificación es su talento menos desarrollado, deberá invertir el mínimo tiempo necesario en capacitarse para que la falta de planificación no sea un obstáculo. Solo aplicando y viviendo nuestros talentos desarrollados podemos contribuir al máximo con nuestro potencial, ser exitosos y, sobre todo, felices en la vida. Si solo neutralizamos nuestras debilidades, seguramente no vamos a fracasar, pero no necesariamente seremos exitosos.
En un estudio de métodos de lectura evaluaron a seis mil participantes al inicio y luego a la salida, para ver qué método había funcionado mejor. El estudio reveló que no había diferencias en los métodos de lectura, pero descubrió algo inesperado: aquellos participantes que comenzaron leyendo 300 palabras por minuto, terminaron el programa leyendo dos mil palabras por minuto; mientras que quienes empezaron leyendo 90 palabras por minuto, terminaron leyendo solo 150 palabras por minuto. Los que tenían el talento de lectura rápida crecieron enormemente su competencia, pero para quienes la lectura rápida era una debilidad, avanzaron muy poco y con mucho esfuerzo. Este estudio demuestra que crecer nuestros talentos desarrollados, es mucho más rentable que mejorar en nuestros talentos menos desarrollados.
Normalmente, en las empresas se selecciona por competencias; es decir, cada puesto tiene definidas las competencias que requiere y se entrevista a los candidatos para ver si las poseen. Quisiera sugerir seleccionar por talentos y no competencias. Muchos pueden demostrar que poseen una competencia en algo, pero son solo aquellos que tienen el talento los que podrán llevar al máximo la competencia, contribuir con la empresa y, al mismo tiempo, realizarse como personas.
Si quiere descubrir sus talentos, le sugiero que piense en alguna oportunidad en la que se sintió exitoso, vivo, comprometido y realizado. Luego, reflexione acerca de qué talentos suyos hicieron esta historia posible. Nuestros talentos son los que producen nuestras experiencias elevadas, son aquellas capacidades innatas que nos permiten hacer la diferencia. Descubra sus talentos y no deje que la vida y el trabajo los aleje de ellos.