Por Alberto Martell Agusti. Consultor en transporte
Lima tiene una población que supera los nueve millones de habitantes, con un parque automotor de aproximadamente 900.000 unidades. El 80% de viajes diarios se realizan en transporte público, los mismos que recorren todos los distritos de nuestra querida, pero muy desmejorada, ciudad.
El Gobierno ha transferido unos S/.100 millones a la Municipalidad de Lima en el contexto de la realización del APEC. Dichos fondos han sido destinados a la rehabilitación de las principales vías por donde se trasladarán las diferentes personalidades que visitarán nuestro país.
Asimismo, el Gobierno dispuso la transferencia de S/.100 millones a 29 municipalidades distritales (de ese monto se destinó adicionalmente S/.15 millones a la MML), con la finalidad de buscar soluciones a la problemática del transporte urbano mediante la mejora de las vías bajo su jurisdicción.
Creo conveniente considerar las más urgentes necesidades para nuestra ciudad:
* La implementación de un adecuado, oportuno y seguro sistema integrado de transporte urbano.
* Un ordenamiento integral del transporte urbano.
* Un sistema de semaforización y señalización vial adecuado, en coordinación con todos los municipios distritales que lo requieran, integrándose el sistema y mantenimiento del mismo.
* Un programa integral de sensibilización, educación y prevención de accidentes de tránsito y la corresponsabilidad de cada una de las instituciones y protagonistas de la problemática en el ámbito metropolitano.
* La desconcentración, desde el municipio metropolitano, de funciones y responsabilidades en su conjunto para que la ciudad no siga centralizada en la toma de decisiones y pueda concertar, con todos los actores de la sociedad, un crecimiento ordenado, articulado y respetando todos los parámetros técnicos y legales, a fin de mejorar los niveles de vida de la población.
* Un trabajo concordado con el Gobierno para que de los resultados esperados de esta transferencia presupuestal puedan posibilitar que las mismas se transfieran anualmente y en condiciones adecuadas, en plazos y áreas especificas, para posibilitar el desarrollo de las obras viales, de mobiliario urbano e infraestructura en condiciones que no perjudiquen el normal desarrollo de las actividades diarias de la población.
La congestión y el mal diseño de los planes de desvíos son evidentes, por lo que es necesaria una coordinación metropolitana, a través de un cronograma de obras, concatenada a la importancia y necesidad de ejecución de cada distrito.