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LOS FINALISTAS DEFINIRÁN TAMBIÉN AL CAMPEÓN DE LA LIGA PREMIER

El reino está unido

Chelsea se sacó de encima al incómodo Liverpool y jugará la final. Manchester, que eliminó al Barza, será su rival el 21 de mayo en Moscú

Londres. Chelsea y Manchester definen al campeón de Inglaterra el 11 de mayo y diez días después resuelven al campeón de Europa. Líderes de la Premier League son también finalistas del torneo de clubes más pomposo del mundo: La Champions.

Es que pase lo que pase, aunque el reino sea dividido en dos, el campeón será inglés, de eso no cabe ninguna duda. Será el Manchester United o el Chelsea, dos pesos pesados del fútbol inglés, el fútbol mejor jugador estos días, el fútbol que casi todos envidian por estas horas, Italia y España, incluidos.

Aunque el corte inglés se impondrá sobre el terreno del estadio Luzhniki --esta vez cambiará el césped artificial por uno natural para la importante ocasión, con 84.745 eufóricos hinchas en las tribunas-- el duelo enfrentará a un veterano contra un novato. Mientras que el Manchester va por su tercer título, el Chelsea gozará de su primera final, luego de tres penosas eliminaciones en semifinales desde el 2004.

La llegada a Moscú también fue diferente. Los de Old Trafford se sacaron de encima al siempre incómodo Barcelona en 180 minutos (0-0 en el Nou Camp y 1-0 en Manchester). Para los de Stamford Bridge el desquite --Liverpool lo había dejado fuera de carrera en el 2005 y 2007-- fue con agonía. Tuvo que llegar hasta el tiempo suplementario para clasificar a su histórica primera final.

Así, Europa volverá a albergar su tercera final resuelta por dos clubes del mismo país. Como sucediera en la temporada 1999-2000, con Real Madrid y Valencia, y en la 2002-2003, con el AC Milan y la Juventus.

AZUL ESPERANZA
Lo que no pudo conseguir con el virtuoso José Mourinho, lo consiguió con el anónimo Avram Grant. El israelí, una cara desconocida en el mundillo del fútbol, le dio en el gusto al millonario Roman Abramovich, el dueño del Chelsea, que invirtió más de 500 millones de euros para ver a su equipo en la final de la Champions. Dicen que las coincidencias no existen, pero Abramovich podría ver realizado su sueño justo en su propio país, al lado de su pueblo, y viendo cómo su incursión en el negocio futbolero rinde sus primeras ganancias, aunque estas sean más sentimentales que monetarias.

Otra satisfacción del Chelsea es haber ganado el derecho de jugar los últimos 90 minutos, tras eliminar a un enemigo íntimo: el Liverpool. Ese mismo equipo que, conducido por Rafa Benítez, le apagó las luces en el 2005 y el 2007. La primera vez fue gracias al gol fantasma del español Luis García. En la segunda, las enormes manos del también español Pepe Reina, en la definición por penales, le dijeron que no.

Esta vez, un gol desde los doce pasos de Frank Lampard en el alargue (98') y otro del marfileño Didier Drogba (105'), que abrió el marcador en el tiempo reglamentario (33'), pudieron cambiar la historia. Por ello, los tantos de los 'Reds' del español Fernando Torres (64') y del holandés Ryan Babel --con un disparo impresionante (117')-- solo sirvieron para engrosar las estadísticas, además de regalar suspenso y dramatismo en la recta final de la eliminatoria.

Fue un partido copero, de esos en los que sobró emoción y mucha lucha. Fue un duelo con claro acento inglés, con dos equipos que respetaron sus raíces.

En esa disputa eterna en el mediocampo, fue el Chelsea el que gozó de mayor lucidez, gracias al aporte de Michael Ballack. El alemán no anotó goles, pero supo cubrir las lagunas de Lampard, con su ida y vuelta incansable, apoyado siempre por el ghanés Essien por la banda derecha. Así le ganó la batalla al equipo capitaneado por Gerrard, ayer menos lúcido y eficaz que de costumbre.

En la zona de definición también fueron los 'Blues' los que sacaron mejores réditos. El siempre inspirado Drogba marcó diferencias, lo que confirma que el interés del Inter, Real Madrid y Barcelona no es un simple capricho.

Hoy Inglaterra no es solo la cuna del balompié, también es el dueño del fútbol moderno. ¿Todavía queda alguna duda?

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