ANÁLISIS
Por Luis Jaime Cisneros Hamann. Periodista
Austria está otra vez bajo los reflectores por un caso de incesto. El impacto mediático internacional provocado por el secuestro y violación familiar protagonizado por Josef Fritzl provocó que el presidente de ese país, Heinz Fischer, declarara a la prensa que "no hay nada esencialmente austríaco en este caso", en un intento por desvirtuar las críticas a la sociedad austríaca en vista del antecedente del secuestro de Natascha Kampusch destapado en el 2006.
El presidente de Austria se equivoca. Según los biógrafos, hay otro presumible caso de incesto que se remonta al siglo XIX en la familia de otro célebre austríaco, cuyo nombre evoca el lado más oscuro de la sociedad occidental: Adolf Hitler. Precisamente, el 20 de abril se cumplió el 119 aniversario de su nacimiento en Braunau am Inn, en la frontera con Alemania.
Este mes de abril ha estado asociado con el hombre que llevó a cabo "la solución final" contra millones de judíos, el hombre que marcó el siglo XX y cuyos crímenes no deben ser olvidados ahora que sus símbolos e ideas, simples pero perturbadoras, resurgen bajo el ropaje de nuevos nacionalismos y de la intolerancia como praxis.
La tienda más grande del mundo, el portal amazon, ha puesto simbólicamente en evidencia la magnitud de la escasez de vitamina B en sus representantes, así como la avidez del capitalismo salvaje, luego de poner a la venta en Internet camisetas para niños con la leyenda "I Love Hitler" (Yo amo a Hitler), las mismas que uno podía encontrar en venta hasta fines de abril pese a las protestas del Consejo Judío Mundial.
Además, según el más reciente reporte anual del Centro de Estudios del Antisemitismo y del Racismo de la Universidad de Tel Aviv, el antisemitismo goza de buena salud en el mundo. Según dicha institución, "en el 2007 hubo 632 actos antisemitas violentos en el mundo, o sea un aumento de 6,6% con respecto al año anterior".
A pesar del incremento, el informe destacó que gracias a la acción permanente de grupos de la sociedad civil defensores de los derechos humanos y a la vigilancia de las autoridades, se registró una caída de actos antisemitas en Francia, Alemania, Estados Unidos y Sudáfrica. Y, a diferencia de años anteriores, en el 2007 los atentados se concentraron más contra cementerios judíos o monumentos en lugar de ataques a instituciones y escuelas judías.
El documento, finalmente, llama la atención sobre un dato inquietante, signo de los tiempos violentos: "un incremento paralelo del antisemitismo y de la islamofobia", ingrediente este último que conoce un crecimiento notorio desde los atentados terroristas del 11 de setiembre del 2001 en Nueva York y Washington perpetrados por Al Qaeda.
Justamente en abril último, en Francia, vándalos profanaron 148 tumbas musulmanas en el cementerio de Notre Dame de Lorette, dejaron a su paso inscripciones denigrantes hacia el Islam y colgaron una cabeza de cerdo, alimento prohibido entre los musulmanes. Pero ese no fue el único caso.
En marzo, la difusión en Internet de un cortometraje holandés contra el Islam realizada por el diputado ultraderechista Geert Wilders demostró otra vez el grado al que va llegando la islamofobia y encendió una chispa de indignación y de violencia en Irán e Indonesia, los dos países con mayor población musulmana en el mundo.
La cinta de 17 minutos denominada "Fitna", que en traducción libre del árabe se puede interpretar como "división y discordia en el Islam", denuncia, según su director, el carácter "fascista" del Corán. El corto no deja lugar a la imaginación y asocia el terrorismo con el mensaje del Corán. Una versión en You Tube ya existe.
La Liga Árabe ha denunciado este caso como un ejemplo emblemático de que la intolerancia va ganando espacio en países occidentales donde antes campeaba el respeto a las ideas. El caso es percibido como una nueva expresión cultural de rechazo al Islam, en la misma línea que la publicación de las caricaturas del profeta Mahoma en un diario danés en el 2006.
La Iglesia Católica no ha estado ajena a las tensiones con la comunidad judía y la islámica. En Estados Unidos, la Liga Antidifamatoria consideró insuficientes las aclaraciones del Vaticano tras la negativa del Papa a modificar una oración en la misa de Viernes Santo del rito latino, que pide la conversión de los judíos y los insta a reconocer a Jesús como salvador de todos los hombres. Entre los musulmanes, las quejas se remontan al discurso que Benedicto XVI dictó en Ratisbona en setiembre del 2006 , en el que dejó entrever una asociación entre Islam y violencia.
Este panorama muestra que la intolerancia va ganando mayores espacios y que América Latina puede ser el próximo terreno donde intente reproducirse.