WASHINGTON [EFE]. Las madres que se someten a cirugía estética son, al menos en EE.UU., cada vez más numerosas, hasta el punto de que el cambio de cara de mamá ha empezado a ser un problema para muchos niños. Esto es lo que piensa Michael Salzhauer, un reconocido cirujano plástico que, consciente del problema que viven muchas de sus pacientes, ha decidido hacer también de psicólogo.
Y, coincidiendo con la celebración del Día de la Madre, Salzhauer ha publicado un cuento con el que quiere preparar a los niños a enfrentarse al nuevo rostro o a la nueva imagen de su progenitora. Tintes de fantasía y alegres colores aderezan "My Beautiful Mommy" (Big Tent Books), escrito con las experiencias vividas por este doctor estadounidense.
Salzhauer explicó cómo muchas de sus pacientes, "en su mayoría mujeres de más de 30 años, acuden a la clínica con sus hijos pequeños, sin haberles contado previamente qué es lo que está pasando".
Normalmente, los niños asocian las consultas de los doctores con dolor y enfermedad, hasta el punto de que, en más de una ocasión, este cirujano de Miami ha tenido que enfrentarse a preguntas tales como: "¿Mi mamá está enferma?" o "¿Se va a morir mi madre?". Para evitar estas situaciones, el autor recomienda que, unos días antes de la intervención quirúrgica, los niños lean el cuento que acaba de publicar.
Pero ojo --advierte-- no hay que confundir la ópera prima de Salzhauer con un cuento cualquiera del tipo "La Cenicienta". Esta no es una de esas historias para antes de dormir. En este sentido, el cirujano destacó que "My Beautiful Mommy" está exclusivamente elaborado como una herramienta de ayuda para que sus pacientes les cuenten a sus hijos, de una manera más comprensible, los cambios físicos que van a experimentar. "Es importante que las madres entiendan que su decisión de hacerse una cirugía estética va a tener consecuencias en sus hijos y que tienen que prepararse para que estas sean lo más leves posibles".
A lo largo de veinte páginas, el argumento arranca con la visita a una hermosa clínica en la que esperan un fuerte doctor y una dulce enfermera provista de galletas y golosinas. La niña protagonista de la historia ayuda a su madre en todo el proceso, y al final, al ver a su progenitora mucho más guapa, termina, como los cuentos de verdad, diciendo: "Mami, tus ojos brillan como diamantes. Tú eres la mariposa más bella de todo el mundo".