Por Juan Carlos Cuadros Guedes
Casi nadie recuerda, y menos los comerciantes de globos ubicados en la cuadra 7 del jirón Ayacucho, en pleno Centro de Lima, el trágico final del dirigible alemán Hindenburg, ocurrido en la costa este de Estados Unidos, el 6 de mayo de 1937. Aquel día, cuando la aeronave se aprestaba a aterrizar sobre Nueva Jersey, con 36 pasajeros y 60 tripulantes a bordo, una chispa generada por la estática causó un incendio que en solo 32 segundos consumió el inmenso globo inflado con más de 200 mil metros cúbicos de hidrógeno.
Sí, el mismo gas incoloro, inoloro e insípido, combustible y extremadamente inflamable, con el que hoy sujetos inescrupulosos inflan los globos de látex y aluminio que ofrecen para fiestas infantiles, recuerdos importantes o fechas especiales y próximas como el Día de la Madre. Globos que, a la vista de cualquiera de nosotros, pueden parecer inofensivos, pero que, en realidad, son verdaderas bombas de tiempo a punto de estallar.
GANANCIAS SÍ, SEGURIDAD NO
La alerta, hecha por la Asociación Peruana de Consumidores y Usuarios (Aspec), tuvo eco en las autoridades. El lunes 28 de abril se programó una operación de control en el Centro de Lima, con apoyo de representantes de la Fiscalía Especial de Prevención del Delito, la Policía Ecológica y especialistas del Centro de Investigación y Prevención de Incendios del Cuerpo de Bomberos del Perú.
Y los resultados fueron más que sorprendentes. Al intervenir algunos establecimientos que ofrecían estos productos en los alrededores del Mercado Central, en los jirones Ayacucho, Antonio Miró Quesada y Huallaga, principalmente, las autoridades comprobaron que en lugar de helio --un gas que no es explosivo-- los comerciantes utilizaban hidrógeno, cuya alta peligrosidad puede convertir al inofensivo globo en un lanzallamas, al simple contacto con la chispa de un encendedor o la vela de una torta.
¿Por qué lo hacen? La razón es muy simple: el metro cúbico de helio cuesta 30 dólares, mientras que el de hidrógeno, 5. Ello explica la diferencia de precios a la hora de comprarlos. Los malos comerciantes no tienen reparo en engañar a sus clientes, con tal de ganar más soles. No les preocupa la seguridad de niños y jóvenes, que son expuestos directamente al peligro sin saberlo.
Una mala práctica que tiene varios años en el país y ha causado varios accidentes.
¿Por qué es riesgoso inflar globos con hidrógeno?
Peligros físicos
El gas se mezcla bien con el aire, se forman fácilmente mezclas explosivas. El hidrógeno es más ligero que el aire y se puede acumular en las partes más altas de lugares encerrados. Se quema con una llama celeste casi invisible.
Peligros químicos
El calentamiento de este gas puede causar combustión violenta o explosión. Reacciona violentamente con el aire, oxígeno, halógenos y oxidantes fuertes, y surge el riesgo de incendio y explosión. Los catalizadores metálicos, tales como platino y níquel, aumentan enormemente estas reacciones.
Efectos en la salud
Elevadas concentraciones de hidrógeno en el aire pueden causar una deficiencia de oxígeno con el riesgo de inconsciencia o muerte. No hay advertencia de olor si hay concentraciones tóxicas presentes.
¿Es mejor usar helio?
Sí, el helio es un gas mucho más ligero que el aire, no es tóxico, no es inflamable y es relativamente abundante en la naturaleza. Si bien tiene un costo elevado, es mucho más seguro.
DEL CONSULTOR
La seguridad tiene un costo
Siempre se critica a la autoridad cuando toma acciones correctivas luego de ocurrida una tragedia y no antes para prevenirla. Ejemplos hay varios y son de triste recordación. Pero hoy las cosas son diferentes y debemos saludar la respuesta de las autoridades del Ministerio Público, que en rápida y decidida acción incautaron material peligroso y explicaron y demostraron a los comerciantes de diversas galerías, y público en general, los riesgos de comercializar globos inflados con hidrógeno y no con helio, gas que no es tóxico ni explosivo.
Pero este control no debe ser flor de un solo día, sino permanente. Se deben programar más operaciones y en otros distritos, incluso en los residenciales, donde estas malas prácticas ponen en juego la vida, no solo de los niños, sino también de los jóvenes, toda vez que muchas discotecas y centros de diversión utilizan esta clase de globos para decorar sus instalaciones.
No se deje engañar. Es muy fácil distinguir cuándo un globo ha sido inflado con hidrógeno. La diferencia está en el precio. Fíjese bien: los globos inflados con helio cuestan entre S/.2 y S/.2,50 cada uno. Si le ofrecen estos productos por un sol o algo menos, de seguro que están inflados con hidrógeno. Le recomendamos que adquiera globos en lugares que brinden garantía y no en aquellos que le ofrezcan más por menos precio.