Por Bartolomé Puiggrós Planas
La ponencia de Fernando Marcet en el II Encuentro de Aficionados de Zaragoza, que no se puede presentar entera por su extensión en la parte de las consideraciones, concluía en los puntos que mostramos a continuación. Es remarcable el interés que estos temas suscitan para el mejor desarrollo de la corrida. Siempre habrá que tener en cuenta la opinión de los profesionales que se ponen delante de la fiera. Meritorio es que un aficionado peruano haya hecho esta ponencia en España.
1. Exigir el fiel cumplimiento de lo establecido en todos los reglamentos taurinos del mundo para que la pica se haga solo con la pirámide de acero, que es la puya, sin la inclusión del encordelado, que es tope.
2. Gestionar ante quien corresponda la modificación del diseño de la puya de modo que garantice se cumpla que se pique solo con la pirámide de acero; para ello se estudiará la conveniencia de engrosar el encordelado para que funcione como tope, como lo hizo por más de un siglo el 'limoncillo' o se ponga, entre el acero y el encordelado, la cruceta giratoria que propuso Antonio Fernández Heredia 'Hache', cuyo proyecto está ilustrado, profusamente, con dibujos, detalles y planos para su construcción, en su libro "Doctrinal taurino", publicado en 1904.
3. Que se restablezca la obligatoriedad de los tres puyazos mínimos en todas las plazas del mundo. Aquellos toros que no reciban el mínimo de tres puyazos serán condenados a banderillas negras.
4. Cada puyazo ha de durar el tiempo que dura el picador en su intento de detener al toro con la garrocha sin que alcance su cabalgadura, luego de lo cual los de a pie habrán de acudir al quite para evitar que el toro se dañe arremetiendo contra el peto del caballo o "se rompa" en indeseable romaneo. Se sancionará drásticamente al matador que permita que su toro esté a merced del picador por más de tres segundos.
5. Que se consigne en todo reglamento la obligatoriedad que la pica se haga en el morrillo, sancionándose al picador que pique fuera de él, con mayor severidad al que pique trasero.