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LANZAMIENTO. Nueva novela de la premio Nobel

Jelinek se cuelga de Internet

EN SU PÁGINA WEB SE PUEDE LEER "ENVIDIA", OBRA QUE NO EDITARÁ DE FORMA IMPRESA. TAMBIÉN REFLEXIONA SOBRE EL CASO DE JOSEF FRITZL, EL LLAMADO 'MONSTRUO DE AUSTRIA'

VIENA [DPA]. La escritora austríaca Elfriede Jelinek terminó su nueva novela "Neid" ("Envidia"), comunicó ayer una portavoz de la Editorial Rowohlt. Esta obra de la premio Nobel de Literatura solo se podrá  leer en la web y no se publicará como libro, agregó.

Previamente, Elfriede Jelinek (Mürzzuschlag, 1946) anunció que su llamada novela privada también puede desaparecer de la red en cualquier momento. Hasta entonces, cualquiera podrá leer el texto gratis, aunque no puede citarlo, agregó la escritora, que publica desde hace años textos literarios en su página web.

"Neid" sigue la tradición de sus libros sobre pecados capitales tras "Deseo" y "Avaricia". La protagonista del libro, de unas 900 páginas, es una violinista mayor abandonada por su marido que vive en un pueblo desolado.

Los temas del libro van desde la destrucción de la naturaleza a la política pasando por el desconsuelo de los pueblos del interior de Austria, temas esenciales de Elfriede Jelinek.

La Nobel 2004 fue considerada una y otra vez escandalosa en su país natal, Austria, pues provocó con novelas y textos teatrales de lenguaje drástico y obsceno, así como temas considerados tabúes, como el de la explotación sexual de la mujer.

ABUELO, DIOS Y PADRE
En unas tres páginas de prosa y con el título "Im Verlassenen" ("En el abandono"), la autora hilvana una serie de asociaciones de ideas en torno al "calabozo subterráneo de Amstetten", donde Josef Fritzl encerró y violó a su hija Elisabeth durante 24 años.

Así, habla de un "abuelo-Dios-padre", que se construye un idilio "a imagen del cuerpo femenino, con muchos recovecos y pasillos" para reinar sin límites, y de que "en nombre del Padre empieza y termina todo". Indirectamente, la autora de "La pianista" acusa a las fantasías masculinas aceptadas durante siglos en la educación tradicional, que no están lejos del sueño de "un templo solo para la avidez del padre". Y un mundo exterior donde reina la tranquilidad, donde no se deben oír ruidos ni gritos, y donde nadie cuestiona la autoridad de ese padre-abuelo.

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