Por Rolando Arellano. Doctor en márketing*
Hace cincuenta años, el famoso reportero de tiras cómicas Tin Tin vino al Perú a buscar tesoros incas. Al llegar al Callao, Tin Tin encuentra --según los dibujos de su autor, el belga Hergé-- una ciudad con palmeras tropicales y gente con chullos y plumas pastando sus llamas. Esa imagen de nuestro país prevaleció durante decenios en Europa y, aunque la comunicación mundial hoy informe mejor, podría ser la imagen que algunos europeos esperen encontrar cuando vengan a Lima para la reunión del ALC-UE.
Por nuestra parte, muchos latinoamericanos tenemos una idea de Europa formada por la historia --mayormente escrita por ellos-- y por sus noticieros y programas televisivos. Esta imagen de Europa como un lugar de inmensa cultura y riqueza, donde todos se visten con la moda de París y disponen de dinero a raudales, podría ser la que algunos peruanos pensamos encontrar en cada uno de los funcionarios europeos que nos visitarán.
Con ocasión de esta fiesta de comunicación entre los continentes, es conveniente remarcar que ambas percepciones son erradas, aunque no completamente, por lo que deben ser tomadas en cuenta para las relaciones que iniciemos.
Si bien no todos los peruanos pastamos llamas y usamos chullos, es cierto que una buena parte de nuestra población lo hace. No podemos negar tampoco que, aunque tenemos zonas muy modernas y desarrolladas, por ejemplo el centro financiero de San Isidro, también se hace notar, con mucha fuerza, la pobreza de algunos cerros y de barrios enteros de Lima. El reto frente a nuestros visitantes no es, por tanto, negar que aquí hay pobreza y poca educación, sino tal vez hacerles ver que en esa pirámide característica de nuestras sociedades, existen también muchas personas altamente educadas, con estilo de vida moderno y nivel económico razonable. Y que es con esas personas con las que deben negociar y entenderse, pues son ellas las que están buscando disminuir esa pobreza y mejorar el nivel de vida de todos.
De la misma manera, debemos entender que la mayoría de visitantes no son magnates del acero o de la moda, sino funcionarios que vienen a cumplir con las obligaciones de su puesto. Individuos comunes y corrientes, que si bien reciben mucho más dinero que nosotros en su sueldo de fin de mes, también pagan muchísimos euros por sus hipotecas y almuerzos. En fin, personas como nosotros, interesadas en buscar esquemas de cooperación y a las que debemos hacerles conocer nuestro lado moderno, para que vean que podemos comunicarnos sin dificultad, y también mostrarles nuestra riqueza cultural y natural, que para ellos representa una novedad y nuestra ventaja.
La próxima semana será entonces la gran oportunidad de mostrar que aquí no todo es plumas ni allá todo es diamantes, pero que uniendo esfuerzos podremos hacer un valioso collar con ambos productos.
*CENTRUM CATÓLICA / ARELLANO MÁRKETING, INVESTIGACIÓN Y CONSULTORÍA.