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EL CUADRO. Muchos casos se asocian a la hiperactividad

Los típicos chicos problema

A VECES MARGINADOS, LOS NIÑOS CON DÉFICIT DE ATENCIÓN SOLO NECESITAN UN BUEN TRATAMIENTO PARA SACAR A RELUCIR SUS CUALIDADES

Maya Echegaray se pasaba todas las tardes llevando y trayendo a su hijo de terapias. Su pequeño era un encanto, pero demasiado explosivo, tenía problemas de memoria y lectoescritura, se demoraba demasiado en hacer las tareas y para escribir su nombre era necesario invertir tres lápices y cuatro hojas por tanta desatención. Un día, Maya, completamente agotada, comprendió que el caso de su hijo debía tener una solución sensata y no implicar tanto desgaste de todos, sobre todo del pequeño, así que se puso a buscar en Internet. Y dio en el clavo. Se enteró de que otras mamás pasaban por problemas similares y --gracias a Dios-- existía ayuda profesional.

BÚSQUEDA FRUCTUOSA
"Llamé a una terapeuta cuyo nombre y teléfono encontré en la red, y fue la primera persona que me entendió y supo interpretar lo que le decía. Me preguntó si mi hijo tenía una evaluación neurológica y, como no era así, me mandó donde un doctor y me dijo que no valía la pena que la viera a ella antes de esa evaluación. Poco después encontré a otra terapeuta que me dio la misma confianza de la primera, pero también me mandó al neurólogo. Así que fui, y ese día se me abrió el cielo. Fue como ensartar el hilo por la aguja y dejar que pasaran muchas cuentas", recuerda Maya.

A su hijo le diagnosticaron déficit de atención y le indicaron un tratamiento. Al él nunca le fue mal en el colegio, pero desde que empezó a tratarse (medicación y terapia) pasó de niño promedio a excelente. Su media de notas antes del tratamiento era 14; luego pasó a 17.

MALOS ESTUDIANTES
Por supuesto, esta no es la situación de todos los chicos con déficit de atención. A la mayoría le va muy mal en el colegio y, debido a que en la niñez este problema casi siempre viene acompañado de hiperactividad, a los dilemas académicos se suman los sociales y familiares. "Hay niñitos que son rechazados, no los invitan a las fiestas ni a las casas porque son un poco inmaduros. Mientras unos están bailando ellos están tirándose la comida, burlándose, poniendo cabe. Son más molestos. Por eso se necesita mucha creatividad para ayudarlos. Es verdad que son un poco distraídos, hiperactivos, manejan mal su tiempo y son un poco impulsivos, pero todas estas cosas se pueden trabajar con mucha paciencia y, lo más importante, en perfecta combinación con el médico, la madre, el psicólogo y los profesores", dice Beatriz Dua, presidenta de la Asociación Peruana de Déficit de Atención.

Sin duda, criar niños con déficit de atención no es fácil. ¿Pero dónde está escrito que la labor de padres es pan comido? Toma más esfuerzo de lo normal, es verdad, pero, sin duda, ofrece grandes recompensas.

QUÉ HACER EN CASA
Es necesario trabajar con horarios fijos en casa. Establecer una hora para dormir y hacer tareas. La psicóloga de conducta Milagros Saravia de Arredondo, de CPEL Consultora Psicológica, indica que si el niño nunca termina lo que empieza, hay que darle una indicación a la vez, motivarlo a amar rompecabezas, dominó, a hacer trabajos en secuencia: rojo, azul, amarillo, ensartar cuentas, leer cuentos, etc. "Que la lectura no se interrumpa e incluya preguntas para cerciorarse de que la mente del niño no se fue a otra parte. Es necesario que fije su atención por 20 minutos en una sola cosa desde los 4 años y que tenga un lugar de estudios limpio, libre de distracciones.

LA BÚSQUEDA
El colegio más adecuado
El déficit de atención no se diagnostica antes de los 6 o 7 años y, por lo tanto, tampoco se toman medicamentos antes de esa edad. Sin embargo, desde temprano ya se presentan los primeros síntomas. Por eso es común que estos niños no aprueben los exámenes de admisión a los colegios, no por falta de inteligencia, sino porque su trastorno les impide concentrarse y hacer bien las cosas.

Esta situación genera un gran estrés familiar que termina angustiando al niño. Ante esto, lo primero por considerar es relajarse. No es el fin del mundo y, es más, esta situación puede llevar a los padres a buscar el colegio más apropiado para su hijo, no aquel con el que soñaron, sino el mejor para el niño.

"Siempre aconsejo que elijan el colegio según motivos religiosos, cercanía, idiomas y otras consideraciones que les parezcan importantes. Con esa lista en la mano, hay que visitar los colegios y, en todos ellos, decir las cosas claras: mi hijo es brillante en esto, pero necesita apoyo en esto otro. Tiene el diagnóstico de déficit de atención y recibe tal tratamiento. Quiero saber cómo trabajan ustedes con estos chicos. Habrá colegios que, honestamente, dirán que no están preparados, otros dirán cuáles son los aportes que pueden dar".

La psicóloga Milagros Saravia indica que "el colegio más adecuado es el que ofrezca una enseñanza personalizada, con pocos alumnos y con profesores que avancen al ritmo del niño. Pocos colegios tienen estas características, entre ellos el Sarmiento, Palestra, Antares, Altair y los alternativos, tipo Waldorf, Casa de Cartón, Montessori, etc."

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