OBJETIVO SALUD. Consejos para abandonar ese mal hábito que es fumar
Por Carmen Escobar
Cualquiera que describiera a Gonzalo debía incluir el verbo 'fumar' en su relato. Él era, parafraseando el poema de Quevedo, un hombre a un cigarro pegado. Fumó hasta el día en que un ataque al corazón decidió darle una dura lección. Dejó las dos cajetillas que consumía a diario y, tras abandonar los cuidados intensivos y volver a casa, se deshizo de todos los ceniceros y encendedores que lo rodeaban. Los únicos cigarros que debía soportar eran los de sus cuatro hijos, todos fumadores y menores de 30. A pesar de estas tentaciones, Gonzalo lleva más de 10 años sin fumar. Él no necesitó terapia, parches o los 12 pasos de los grupos de apoyo. Pero no todos los fumadores la tienen tan fácil o deben esperar un corazón dañado ni que la muerte los ronde para dejar este hábito. ¿Cómo lograr decirle adiós, para siempre, al cigarrillo?
VAMOS POR PARTES
Circe Jacobi, psicóloga y consultora de Cedro, señala que no basta tomar la decisión de dejar de fumar, sino mantenerse en esta. Para lograrlo hay quienes recurren a dos estrategias: reducen gradualmente el consumo de cigarros (opción no recomendable, pues la persona tiende a autoengañarse y seguir fumando) o decidir no fumar más y eliminar totalmente el tabaco de su vida.
Cumplir un objetivo tan radical no se logrará de la noche a la mañana, pues, como toda adicción, el cuerpo desarrollará el síndrome de abstinencia ante la falta de nicotina (sustancia considerada tan adictiva como la heroína). Jacob sugiere a los fumadores que quieren dejar de serlo seguir un tratamiento psicológico que los ayude a reconocer las razones de su adicción. Asimismo, incorporar una serie de hábitos saludables que conviertan al cigarro, poco a poco, en un ingrato recuerdo. Por ejemplo, ella recomienda iniciar la desintoxicación tomando dos litros de agua y jugos naturales e incorporar frutas y verduras a la alimentación. Pruebe también con bañarse con agua tibia varias veces al día para disminuir la ansiedad que puede causar la falta del cigarro. Y evite las bebidas oscuras, el café y el té, que también pueden asociarse con el café.
GRACIAS, YO NO FUMO
Es importante, reconoce Hugo Lozada --psicólogo y coordinador del grupo ZLT (Zona Libre de Tabaco)-- identificar con ayuda terapéutica los motivos que lo llevan a uno a fumar (si considera el cigarro como una compañía, si lo asocia con determinadas actividades como tomar café, ir al baño, etc.). Un especialista puede brindarle información que ayude a romper estas creencias y explicarle, por citar un caso, que el cigarrillo no facilita la función digestiva y mucho menos adelgaza.
Si dejar de fumar le da hambre y necesita comer algo "para calmar la angustia", prefiera una manzana o fruta antes que una caja de chocolates, que definitivamente influirán en su peso.
Evite las situaciones y lugares asociados con el cigarrillo y reemplácelos por otras actividades como hacer deporte, salir a caminar, leer un libro o ir al cine. Prémiese por cada día que no fuma y si, lamentablemente, su grupo de amigos o familiares fuma, tendrá que dejar de verlos hasta que soporte la tentación y pueda decir: "Gracias, no fumo".
Deshágase de ceniceros, encendedores y otros accesorios de fumador y aprenda algunas técnicas de relajación: respirar e inhalar profundamente pueden ser de utilidad cuando le entren ganas de fumar.
Lleve la cuenta
4 12 horas después de dejar de fumar, el nivel de monóxido de carbono en la sangre se reduce hasta valores normales.
4 2 a 3 semanas después, la función pulmonar aumenta.
4 1 a 9 meses después, disminuye la congestión nasal, la tos y el cansancio.
4 1 año después, se reduce a la mitad el riesgo de insuficiencia coronaria.
4 5 años después, la posibilidad de sufrir un derrame cerebral se reduce al mismo nivel de una persona que no fuma.
Fuente: OPS