Hace muchos años, una niña viajaba con su mamá en bus. Recorrían juntas la avenida Tacna observando las calles desde lo alto del vehículo. El viaje transcurría con calma hasta que mamá e hija pasaron frente a un cine en el que exhibían películas para adultos. La niña, que estaba aprendiendo a leer y leía todo lo que le rodeaba, desde publicidad hasta carteles que ofrecían menúes, dijo en voz alta y pronunciando sílaba por sílaba el título de uno de esos films: "Se-ka, la e-ró-ti-ca". Luego volteó a ver a su mami y mientras el resto de pasajeros reía, la niña preguntó: "¿Mami, qué es erótica?"
¿Qué podemos hacer los padres ante preguntas como la de la niña de esta historia? Simple, responderlas hasta satisfacer la curiosidad del infante. Ni más ni menos y, sobre todo, como recomienda el psicólogo Roberto Lerner, indagar por la opinión del niño sobre el tema en cuestión. "Alrededor de los 4 o 5 años, los niños preguntan no tanto para escuchar respuestas, sino para decir sus teorías. Hay que escucharlos. Así, el niño siente que es un interlocutor y no alguien que solo recibe un discurso (por parte de los adultos). Luego, a partir de este diálogo, (el adulto) va conociendo exactamente qué le interesa al pequeño", explica el especialista.
ADIÓS A LA SOLEMNIDAD
Quítele al sexo ese aire sombrío o de solemnidad y olvídese de la imagen formal de padre e hijo hablando de sexo como quien realiza una exposición en Power Point para el trabajo. Recuerde: no existe momento ni edad ideal para empezar a tratar la sexualidad en casa. Esta debe formar parte de los tantos temas que se hablan en la familia. Además --como agrega Lerner--, mientras más dialogo haya en el hogar, las dudas e inquietudes sobre sexualidad no tendrán un tinte dramático y se deberán responder con la misma naturalidad con que, por ejemplo, contamos qué almorzamos el fin de semana. "Hay quienes creen que rompen la inocencia de un niño al hablarle de sexualidad. Que van a violentar su proceso de desarrollo, que si el pequeño maneja esa información, se va a convertir en alguien con malicia. Pero eso no es así. Hay familias que sienten que cuando se trata de sexualidad, hay una edad óptima para tratar el tema, pero la educación sexual tiene que ver con las experiencias que los padres promueven y que deben estar marcadas por la naturalidad, que abarca desde la aceptación del propio cuerpo del niño hasta cómo cada parte es llamada por su nombre", destaca la psicóloga Silvia Ochoa, especialista en psicología educacional y de familia.
CONFLICTIVO, PERO SALUDABLE
Que los padres se den muestras de afecto frente a sus hijos resulta, dependiendo de la edad de los pequeños, saludable y, al mismo tiempo, conflictivo. ¿Por qué? Porque aunque reclamen y se enojen (recordemos el famoso complejo de Edipo o Electra en el que los chicos sienten preferencia por papá o mamá, dependiendo de si es niño o niña) también les permite entender que hay una relación entre sus padres de la que ellos no forman parte. "Esa pequeña frustración les permite darse cuenta de que existe el cariño de pareja y este puede ser complementado con otras muestras de cariño (algunas privadas). También dan una pauta de modelo de relación familiar y de pareja", dice Ochoa . Y es que hay conocimientos que se adquieren no a través de discursos, sino que se dan desde la propia experiencia o vivencia.
LA IMPORTANCIA DEL CÓMO
Para un niño, más importante que recibir un tratado sobre sexualidad, es el modo en que se lo dicen. Como afirma el psiquiatra Pedro Morales, los padres deben brindarle confianza, seguridad y contención cuando se toquen estos temas y no abrumarlo con información. Olvídese de las abejas y los pajaritos ya que hoy, a diferencia de generaciones pasadas, los niños no manejan una única fuente de información y saber que su papá o mamá no les ha contado la verdad les generará decepción y, probablemente, pondrán en duda otras cosas que sus padres le digan en el futuro.