¿A qué edad comenzó su pasión por las sombras y las brochas?
Desde muy pequeña supe que esto me gustaba, pero en ese tiempo no lo veía como carrera profesional. Era muy pequeña. Jugaba con mis amigas y nadie pensaba que podía llegar a más. Muchas maestras del colegio se molestaban porque yo iba maquillada a la escuela. Me encontraba en un momento de descubrimiento.
¿Y a qué edad el maquillaje dejó de ser un juego para convertirse en su carrera?
Bastante joven, a los 18 años. Para esta época ya había ayudado a unos primos con su empresa de modelaje, así que yo misma empecé a sentirme segura de lo que hacía. Decidí juntar dinero y mudarme a Toronto.
¿Por qué no se quedó en su México natal?
Mi país, al igual que muchos de Latinoamérica, aún no tiene escuelas profesionales en este rubro. Solo yéndome pude meterme a un programa más completo de maquillaje donde también me enseñaron conceptos de arte en general. Logré aprender efectos para cine, pasarelas, fotografías, teatro, entre otros, que hasta en el maquillaje son mundos completamente diferentes, aunque no parezcan.
Su carrera le da la posibilidad de conocer a renombrados artistas. ¿Cuál es su impresión sobre ellos?
Al principio, el nerviosismo por tener a un famoso en mis manos era bastante fuerte. Pero con el correr del tiempo, la seguridad en una misma y la humildad de ellos hacen que te sueltes y aprendas a conocerlos. Así, he aprendido --al contrario de lo que se pensaría-- que mientras más famosos son, más profesionales resultan. Artistas como Steve Tyler o las top model como Giselle Bündchen te permiten hacerles lo que tú creas conveniente.
¿Aunque no sientan que les quede bien?
Exacto. Lo que sucede es que entienden que muchas veces por el hecho de encontrarse en un espectáculo o en una de las pasarelas más importantes deben mostrar un efecto diferente. Va más allá del simple hecho de hacerlos ver bonitos o no. Aquí se habla más de efectos, es algo similar a una dramatización.
¿Algún personaje famoso le ha modificado su trabajo luego de terminado?
Pero claro. Eso sucede sobre todo con las modelos latinas. Me he dado cuenta de que se quejan más porque su preocupación es verse "perfectamente" bien. Eso ocasiona que al terminar tu trabajo, te des la vuelta, y enseguida ellas estén aplicándose el delineador que no tocaba para lograr el estilo que se quería o, tal vez, colocándose menos labial. Sin embargo, uno se va acostumbrando a todo.
¿Entonces las latinas somos más difíciles para lidiar?
(Risas) Por supuesto, y de cierta manera está bien. Es parte de la coquetería que toda latina tiene y que es reconocido en todo el mundo, aunque claro, algunas veces se exagera.
El tema está en encontrar el equilibrio.
Y es lo difícil. Ejemplo de aquel exceso de vanidad es lo que pasa en países como Colombia o Venezuela, donde cada vez se vuelve más común regalar a las quinceañeras una cirugía plástica. Eso es demasiado. Lo natural siempre debe de primar.
Como la tendencia en el maquillaje actual...
Sí. Justo hace pocos días comentaba con otro amigo maquillador cómo iba a ser recordada esta década en lo que se refiere al tipo de maquillaje. Ambos concordamos en dos cosas. La primera era en el retorno a las décadas pasadas y el segundo punto era la prioridad que le damos a un maquillaje más natural. Mientras menos maquillaje utilices, el resultado será mejor.
¿Qué es lo más anecdótico que le ha pasado detrás de las principales pasarelas del mundo?
El año pasado, yendo al Fashion Week en Londres --uno de los eventos más importantes de la moda--, la aerolínea perdió todas mis maletas. Yo me quería morir, era lo peor que me podía pasar en una fecha como esa. Fuera de que me quedé sin toda mi ropa para los numerosos eventos (algunos muy elegantes), lo principal era que me había quedado sin mis herramientas de trabajo. No tenía nada de mis estuches con maquillaje ni brochas. Tuve que ingeniármelas y pedirles a maquilladores amigos. A partir de ese momento, por lo menos mi set básico de maquillaje lo llevo siempre en la mano.
¿Qué es lo primero que hace al llegar a un evento de renombre?
Instalo mi instrumental, hablo con los involucrados y escojo el estilo de trabajo que voy a llevar a cabo según la ropa, el rostro, el tipo físico de las modelos y la idea que la firma desea transmitir. Luego de eso, y con ropa cómoda, empiezo a trabajar sin cesar hasta escuchar que el show haya terminado.
El perfil
4 Ingresó al mundo del maquillaje hace ya más de diez años y ahora forma parte del equipo más importante de MAC Cosmetics.
4 Mexicana de nacimiento, ha logrado visitar casi toda Europa, Latinoamé-rica y Estados Unidos, participando de las pasarelas de moda más importantes.
4 Su primer trabajo referido al maquillaje fue en una empresa de modelos que pusieron sus primos. Ha maquillado a figuras tan famosas como Robbie Williams, Naomi Campbell, Evanescence, Steve Tyler, Juanes, etcétera.
4 En cada viaje lleva consigo unos 30 kilos de cosméticos para trabajar.