Por David Fischman. Ingeniero*
¿Usted cree que es posible que una mamá tenga 18 hijos? Aunque no lo crea, Raquel es una mamá de la organización Aldeas Infantiles SOS Perú, que trabaja hace 24 años en la organización y que ha criado a 18 niños de diferentes generaciones. Tal como comenté en un artículo anterior, Aldeas Infantiles rescata a niños huérfanos o abandonados y los ubica en casas de nueve niños con una mamá sustituta. Raquel cuenta que hace años estuvo a punto de casarse y abandonar Aldeas, pero cuando se disponía a dejarla, sus 9 niños llorando le rogaron que no los abandonara, que los llevara con ella. No pudo resistir que sus niños fueran abandonados una vez más y decidió cancelar su matrimonio. Ahora, mirando hacia atrás, ella siente la satisfacción de haber hecho la diferencia. De haber rescatado a muchos niños, algunos huérfanos; otros, peor aún, maltratados, violados o abandonados por sus padres biológicos. Algunos de estos niños, ahora adultos, son jóvenes independizados que llevan una vida digna y productiva para la sociedad, algunos con profesiones universitarias o técnicas y otros como empresarios. Raquel es una vida que cambió la historia de muchos.
Pero en Aldeas, también hay muchas historias que tienen el poder de transformar nuestra vida. Tan solo necesitamos escucharlas: son las historias de los niños. Cuando uno visita una aldea, ve niños felices, bien cuidados, educados y dispuestos a dar mucho cariño a los visitantes. Sin embargo, las historias de los orígenes de los niños son muy conmovedoras. Hace poco rescataron a una niñita de 2 meses a la que querían sacar del país, para Dios sabe qué fin. La persona confesó haber pagado 200 soles por la bebe; su madre la había vendido. Otra mujer, abandonada por su marido, tuvo que dejar a sus 4 hijos en Aldeas porque no podía mantenerse ella y menos a sus hijos. Un niño vio morir a sus padres y a su hermano, y los abuelos lo llevaron a Aldeas porque no podían cuidarlo ni mantenerlo. Otro niño con un padre viudo se vuelve a casar con una mujer que lo maltrata hasta convencer al padre de abandonarlo. Cada niño llega a Aldeas con una pesada maleta de dolor, tristeza, abandono y desolación. Quisiera compartir con los lectores las lecciones aprendidas de mis maestros, los niños de Aldeas infantiles:
1. Que lo peor que le pueda pasar a un niño no es que se mueran sus padres, sino que estén vivos, pero actúen como "muertos", abandonándolos. La muerte de un padre un niño la entiende, pero el abandono no.
2. Que el país vive una bonanza económica que se siente en la burbuja en que vivimos los empresarios, pero todavía existe muchísima miseria y pobreza extrema que generan tragedias humanas.
3. Que a pesar de que nuestros padres no cubrieron nuestras expectativas, debemos estar agradecidos porque estuvieron presentes cuidando por nuestro bienestar.
4. Que estar en contacto con niños y darles cariño desinteresado tiene un poder transformador. El entregar amor, servir y ayudar te da felicidad y te hace sentir en paz contigo mismo.
5. Que a pesar de ser niños con serios traumas emocionales, que cargan un dolor inconsciente, pueden salir adelante. Miran la vida con optimismo y con deseos de superación. Que basta con darles un poquito de cariño para que ellos respondan al reto de superar su pasado y afrontar el futuro con esperanza.
Los niños de Aldeas Infantiles me han cambiado la vida, y también se la pueden cambiar a usted. Solo necesita visitar una aldea y sentir su magia.
*UNIVERSIDAD UPC