Por José Rosales Vargas
El fuego continuó consumiendo ayer, por segundo día consecutivo, unas tres hectáreas del bosque de Jumana, en la provincia de Nasca, convirtiendo en cenizas un número indeterminado de árboles de guarango, además de otras especies silvestres como espinos, aromos, palmeras y callacasos.
Este grave atentado ecológico contra el único bosque de guarangos que aún queda en la costa sur del país motivó una inspección en la zona afectada por parte del director del Instituto Nacional de Recursos Naturales (Inrena) de Nasca, Julio Soriano Salcedo, y del jefe regional del Instituto Nacional de Cultura (INC) de Ica, Alfredo Gonzales Barahona.
"En su irresponsable afán por producir ilegalmente carbón de guarango, un grupo de depredadores de nuestros recursos naturales --encabezado por Juan Mendoza Zavala y otro sujeto de apellido Calle-- ha comenzado a quemar cerca de tres hectáreas de este bosque. A ellos se les denunciará penalmente por delitos contra la ecología e infracciones a la ley forestal y fauna silvestre", afirmó Soriano.
Durante esta inspección, que demandó cerca de cinco horas de recorrido desde la ciudad de Nasca, las autoridades constataron cómo las llamas se atizaban gracias a los intensos vientos que se presentaron en esa zona. Por eso el fuego arrasó irremediablemente frondosos árboles y numerosas especies juveniles.
Asimismo, se pudo observar la presencia de hasta cinco hornos artesanales, donde los depredadores elaboraban el ilegal carbón vegetal.
Tras censurar este atentado ecológico contra la única barrera natural de protección de las pampas de Nasca, el jefe regional del INC señaló que esta deforestación debe motivar al nuevo Ministerio del Ambiente a imponer las más drásticas y ejemplares sanciones penales y pecuniarias contra los depredadores de los escasos recursos naturales que aún quedan en esa provincia.
"Aquí se ha perpetrado un doble delito: contra la ecología y el medio ambiente, y contra el patrimonio cultural de la humanidad. Existe la grave amenaza de que con esta deforestación se elimine la barrera de protección natural de las pampas; con ello, las figuras que allí se dibujan podrían comenzar a ser cubiertas por los vientos paracas progresivamente", alertó Gonzales.
COMENTARIO DEL EDITOR
No esperen a que sea tarde*
El incendio que ayer destruyó el bosque de guarangos de Nasca no solo ha convertido en cenizas un frágil ecosistema en medio del desierto, también ha puesto en riesgo las líneas de Nasca, patrimonio cultural de la humanidad.
Este atentado contra la ecología se suma a las múltiples agresiones que ha sufrido esa zona, las cuales han sido denunciadas en reiteradas oportunidades por este Diario.
Por ejemplo, recordamos la invasión de las pampas por camioneros que no querían pagar peaje. También viene a la memoria las mineras informales instaladas muy cerca de las bellas figuras. Últimamente estos ataques a la zona intangible han ido en aumento, pero ninguna autoridad ha tomado real interés en detener estos daños.
Ahora que el Perú es sede de una reunión de presidentes de América y Europa, esperamos que alguna autoridad se acuerde de buscar apoyo para proteger esta zona tan importante para la humanidad.
*Martín Huancas Chinga. Sección Perú