Luciendo atuendos típicos de los antiguos pobladores de la nación Xauxa --chullo, medias altas de lana de alpaca, pantalón de bayeta y ojotas de piel de carnero-- y portando huaracas (honda con que se arrea al ganado) y hualquis (alforja) , treinta campesinos de cinco comunidades de Jauja participaron recientemente en la tradicional carrera de llamas organizada por la agencia agraria de esa localidad durante la I Feria Regional y Agropecuaria y VI Expo Jauja 2008.
Los arrieros compitieron con sus respectivos animales en el campo ecológico del anexo de Chuclu. Estos últimos también se habían preparado para la ocasión, pues lucían en el cuello melodiosas campanas de bronce y cintas de colores que les permitían diferenciarse entre sí.
En la competencia se calificó la presentación de los participantes (arriero y llama), el tiempo recorrido, la calidad del ganado y la interpretación del canto del arriero al inicio del certamen. Los cantos, según la tradición, relatan la dura labor del campo y la relación de los campesinos con sus animales.
Este año, el primer lugar lo obtuvo Sebastián Torres Vásquez, del distrito de Apata, mientras que el segundo puesto lo ganó, para sorpresa de todos, el niño Cléver Elías Torres, de nueve años, quien a su corta edad demostró tener talento y destreza en el control de la llama. Según narró después el joven, estas habilidades le fueron heredadas de varios miembros de su familia, dedicada por décadas a la crianza del camélido sudamericano.
Todos los ganadores recibieron como premio herramientas agrícolas, entre otras distinciones.
Tras finalizar el concurso, los participantes invitaron a los asistentes al chacteo, es decir, a compartir el fiambre consistente en tantachi (pan de cebada), maíz tostado y carne asada.