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CRIMEN EN SAN MARTÍN DE PORRES

Vigilante asesina a su esposa y sus dos hijas y se suicida

La policía cree que mató a su mujer porque ella había decidido dejarlo

Cuando Celestino Villalobos subió al cuarto piso de su vivienda a averiguar a qué se debía el ruido, lo primero que vio fue un charco de sangre. Lo segundo fue la imagen de su yerno, Cristian Jaita Peralta (31), quien entró desde la habitación contigua. "Mira lo que le he hecho a tu hija", le dijo Jaita. Fueron las últimas palabras que pronunció antes de pegarse un tiro en la sien. Recién entonces Villalobos vio los cadáveres.

Jaita había asesinado a su esposa, Isabel Villalobos Apaza (33), y a sus dos hijas menores, de 9 y 4 años. También dejó herida a su suegra, Nazaria Apaza, de 77 años. El hecho ocurrió a las 9:30 p.m. del miércoles en la calle Los Naranjos 131, urbanización Valdiviezo, San Martín de Porres. Según Villalobos, apenas habían pasado cinco minutos desde que bajó del minidepartamento en que se encontraban su hija y las niñas. Ni siquiera habían estado discutiendo.

La casa pertenecía a los Villalobos-Apaza, que son de Arequipa pero llevan años radicando en Lima. Algunos vecinos contaron que Isabel acostumbraba visitar de tanto en tanto a sus padres. Ella y el homicida tenían un minidepartamento en el piso de arriba para cuando se hallaban en la capital.

DESPECHO
Agentes de la División de Investigación Criminal del sector explican lo mismo que repiten los vecinos: Isabel había decidido separarse de su esposo, con el que vivía en Arequipa, y por eso se vino a la casa de sus padres. Trajo consigo a las niñas y dejó con el esposo a los dos hijos mayores. Los detectives no precisan desde cuándo estaba ella en Lima, pero sí saben que hace dos días llegó su marido, siguiéndola.

Cuando se reunieron, conversaron con calma. Por eso a Villalobos le sorprendió el desenlace. Jaita sacó su pistola calibre 38, con la que trabajaba de vigilante. Tras matar a su mujer de un disparo en la sien derecha, la emprendió contra sus hijas. La de 4 intentó huir, pero un proyectil le alcanzó en la cabeza. La bulla atrajo a la abuela de las niñas, quien recibió dos balazos. Ella se recupera en el hospital Cayetano Heredia. El último en subir fue Celestino Villalobos. "Pensé que eran golpes en la pared", declaró.

Los cuerpos fueron llevados esa misma noche a la Morgue Central de Lima. Ayer los trasladaron a la misma casa para ser velados.

El sentimiento de culpa lleva al suicidio
Para el doctor Manuel Saravia, director del Instituto Guestalt, una vez que el asesino agota toda su descarga de agresividad tiende a arrepentirse. "Un sentimiento de culpa invade al criminal y busca un castigo, motivándolo a autoeliminarse. Precisamente elige suicidarse, antes de pasar el tiempo en la cárcel con el peso de su conciencia".

Dentro de la distorsión de su personalidad, el asesino desea terminar también con la vida de sus hijos para que no queden en la orfandad, señala el especialista.

Asegura, además, que este tipo de desenlace encaja en un típico caso de crimen pasional.

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