Por Francisco Miró Quesada Cantuarias. Filósofo
Los Juegos Olímpicos se iniciaron en Grecia en el año 776 a.C. en la ciudad de Olimpia. El pueblo griego concedió gran importancia a la práctica de la gimnasia consciente de que contribuía a fomentar no solo la buena salud física, sino la formación intelectual y moral del ser humano. Los griegos, que fueron grandes competidores, estuvieron siempre dispuestos a luchar entre ellos en su propia ciudad o en otras. Las primeras competencias eran increíbles. Los atletas, para hacer las diferentes pruebas, las realizaban completamente desnudos. El vencedor era coronado con ramas de olivo, cortadas de manera especial, por un niño de 12 años, cuyos padres estuvieran vivos. Los campeones ofrecían su corona a Zeus, (Júpiter en la mitología romana) el más poderoso de los dioses. El ganador era mantenido de por vida por el municipio.
Pasó el tiempo y se llegó al siglo XIX. En 1894, el francés Pierre de Fredy, barón de Coubertin, quien quería recuperar los ideales deportivos de la Grecia Clásica, tuvo la feliz idea de viajar a Grecia y visitó la ciudad de Olimpia, donde concibió la idea de reanudar los juegos olímpicos. El ilustre visitante, que tenía ideas avanzadas a favor del pueblo, dedicó grandes esfuerzos defendiendo sus derechos y propuso diversas ideas sobre el modo de eliminar la pobreza.
El barón de Coubertin tuvo además el mérito de crear el primer Comité Olímpico Mundial, con sede en la famosa Universidad de La Sorbona. Los primeros juegos olímpicos se llevaron a cabo en Atenas, para honrar al país donde se jugaron por primera vez. Demetrios Bikelas fue elegido presidente y el barón de Coubertin, ocupó el cargo de secretario general.
En 1900 se jugaron en París y por primera vez se introdujo el fútbol masculino. En 1908 se llevaron a cabo en Londres. En Estocolmo, en 1912, se incluyó la natación femenina. En 1924 se realizaron en París y el finlandés Paavo Nurmi triunfó en las carreras de mil quinientos metros y en la de tres mil metros, ganando la medalla de oro. Un hecho simpático es el de la natación de 100 metros que ganó Johnny Weissmuller. Él posteriormente fue contratado para hacer la película de Tarzán, que tuvo un enorme éxito.
Cada vez los Juegos Olímpicos se fueron haciendo más complicados y las pruebas fueron aumentando. Además de la natación se agregaron el salto largo, el salto triple, las carreras con vallas para hombres y mujeres, y el triatlón, que consistía en pruebas de natación, ciclismo y carrera a pie.
Pero las olimpiadas que se realizarán en Beijing están cercanas y hay que cumplir la tradición. Llevar la antorcha olímpica pasando a través de muchos países, empezando desde Grecia. Y en este largo recorrido, una mujer de 23 años, llamada Cering Wangmo realizó una hazaña increíble: llegó a la cima del Everest (8.848 metros sobre el nivel del mar) y estaba más helada que nunca, había niebla y corrían vientos fortísimos, con la antorcha olímpica.
Si lo que hizo la esforzada atleta fuera una de las pruebas de las Olimpiadas de Beijing, seguramente serían muy pocos los que fuesen capaces de llevarla a cabo. El cuerpo humano es muy fuerte, realmente fortísimo