Finalmente, la realidad se impone y se van dando visos de apertura y entendimiento de la posición peruana y colombiana respecto de la imposibilidad de una negociación en bloque entre la Unión Europea y la Comunidad Andina de Naciones (CAN).
Así, en la Declaración de Lima, que resume las conclusiones de la V Cumbre ALC-UE, se incluye un llamado a profundizar la integración regional y otras formas asociativas, pero tomando en cuenta las asimetrías entre los países y entre nuestras dos regiones, a fin de facilitar el desarrollo conjunto de nuestras capacidades y potencial.
Adicionalmente, connotados líderes de la UE , como la canciller de Alemania, Angela Merkel, y el presidente del Gobierno Español, José Luis Rodríguez Zapatero, han anunciado su disposición a negociar en su momento "con quienes estén dispuestos" a hacerlo más allá de la negociación entre bloques.
Debemos recordar que la Comunidad Andina de Naciones fue un proyecto interesante, pero que no ha podido cuajar en acuerdos económicos sustantivos (ni siquiera en el tema de aranceles) ni convertirse en un interlocutor válido frente a otros bloques, por lo que, como hemos reiterado, podría quedar en último caso como un foro político.
Peor aún, en los últimos años se ha agregado un nuevo factor aún más disociador y confrontacionista: el proyecto trasnochado y hegemónico del presidente venezolano Hugo Chávez, que pretende reeditar políticas estatistas y socialistas que ya fracasaron estrepitosamente en el pasado y a pesar de lo cual son abrazadas entusiastamente por sus aliados políticos como los presidentes de Bolivia y Ecuador, Evo Morales y Rafael Correa.
Del otro lado, los gobiernos de Perú y Colombia han aprendido las lecciones del pasado y apuestan por los principios democráticos y por la economía social de mercado, que en regímenes de libertad atraigan más inversiones para crear empleo.
Saludamos, pues, que la UE, a través de sus líderes, vaya internalizando estos contrastes. La unidad latinoamericana sigue siendo un ideal para el futuro, pero hoy, aquí y ahora, lo sensato y realista es abrir las puertas para entender que la negociación bilateral es lo que corresponde para Perú y Colombia.