CHINA. SALDO LAMENTABLE
Por Patricia Castro Obando. Corresponsal
BEIJING. El primer ministro Wen Jiabao anunció que el terremoto que azotó el lunes la provincia de Sichuán ha sido el más devastador de la República Popular China desde su creación en 1949, tanto en términos de superficie afectada (más de 100.000 kilómetros cuadrados) como de magnitud (7,9 grados en la escala de Richter).
El premier Wen --que viajó a la zona del desastre una hora después del terremoto, y permaneció hasta ayer dirigiendo personalmente las operaciones de rescate-- le cedió la posta al presidente Hu Jintao, quien aterrizó ayer en la ciudad de Mianyang, en Sichuán, mientras que Wen retornó a Beijing.
El sismo causó la muerte de al menos 22.069 personas, de las cuales, 21.500 residían en la provincia suroccidental de Sichuán. Sin embargo, se teme que el balance total podría superar los 50.000 fallecidos. Las autoridades estiman que otras 14.000 personas estarían todavía bajo los escombros. Hasta el momento, alrededor de 13.400 personas han podido ser rescatadas vivas, unas 40.000 permanecen desaparecidas y 159.000 resultaron heridas.
El terremoto afectó a cerca de 10 millones de personas y destruyó al menos 4,3 millones de viviendas. Si bien ya ha pasado un día más del período propicio de tres días --crucial para encontrar sobrevivientes-- los socorristas siguen hallando personas con vida bajo las ruinas, y esperan nuevos milagros mientras escuchan más voces procedentes de los escombros.
ESCUELAS EN CONTROVERSIA
Según cálculos provisionales, solo en la provincia de Sichuán se habrían venido abajo 6.898 salones de clases. En el pueblo de Dujiangyan, una escuela se derrumbó y sepultó a 900 estudiantes. En Wufu, casi todos los edificios del pueblo soportaron el sismo, salvo la escuela primaria, cuyo colapso cobró la vida de cerca de 300 estudiantes.
El Gobierno chino ha comenzado a investigar por qué se derrumbaron tantas escuelas en el terremoto, uno de los aspectos más controvertidos de la tragedia y que está suscitando fuertes críticas entre la población. El ministro de Vivienda y Desarrollo Urbano y Rural, Jiang Weixin, explicó que no se puede excluir la mala calidad de los edificios como una de las causas. Adelantó que se revisarán cuidadosamente las licitaciones para construir estas escuelas y los materiales que se emplearon.
Otros expertos culpan de los derrumbes a un deficiente diseño y a la falta de inversión en educación, en especial en las zonas rurales. También está presente la sombra de la corrupción en el sector de la construcción, que resulta en inmuebles deficientes, fruto de utilizar materiales baratos.
Precisamente la cementera Anhui Conch, la mayor del país, ha prometido destinar 1.600 millones de dólares a la reconstrucción de las zonas arrasadas por el terremoto en Sichuán, una provincia en la que no opera esta compañía china, eclipsada allí por la francesa Lafarge.
De forma inusual, funcionarios de Vivienda y Educación decidieron responder por Internet a las preguntas de ciudadanos chinos furiosos, acerca del alto número de niños en el total de víctimas.
China ha movilizado a 130.000 militares y paramilitares en la zona del desastre, pero con las carreteras cortadas o dañadas los suministros y los equipos de rescate han tenido problemas para llegar a las zonas más afectadas.
El Instituto Nacional de Meteorología anunció que las temperaturas subirán en los próximos días, circunstancia que obliga a los 32.000 profesionales sanitarios que operan en Sichuán a extremar la prevención de posibles epidemias. También existe el temor de que se derrumben los cientos de represas dañadas e inunden las localidades apartadas.
Beijing ha destinado más de 200 millones de dólares a los esfuerzos de salvamento, y los gobiernos provinciales y locales de toda China han hecho lo propio, con partidas que en total superan los 225,8 millones de dólares.
Tras la llegada a la zona devastada del primer equipo de socorristas extranjeros procedente de Japón, el Gobierno accedió a dejar entrar al personal de países vecinos como Rusia, Corea del Sur y Singapur, que se sumarán próximamente. Taiwán se unió a esta lista, así como la ONU.
La ayuda sigue llegando a SichuánEl dinero recibido se empleará para comprar durante los próximos 12 meses mercancías que ayuden a paliar la grave situación en la que han quedado los supervivientes, como agua potable, alimentos, tiendas de campaña, ropa, equipos de iluminación y servicios de telecomunicaciones.
La institución solicitó asistencia financiera por 18.8 millones de dólares. Además, las grandes transnacionales en China han recaudado varios millones de dólares. Otros grupos que se han topado con dificultades en el mercado chino en los últimos meses se muestran particularmente implicados en la ayuda de emergencia como es el caso del grupo francés Carrefour, que ya ha donado 430 millones de dólares.