JERICÓ [AFP]. Cada día al alba, Nader al Masri empieza a entrenar en un estadio vacío de Jericó y, aunque ya tiene su clasificación para competir en la carrera de los 5.000 metros de los Juegos Olímpicos de Beijing, el atleta palestino ha tenido que superar un recorrido plagado de obstáculos para lograrlo.
Su periplo comenzó en Beit Hanun, en la franja de Gaza, de donde es originario este palestino de 28 años. Allí no tenía pistas decentes donde entrenar, pero sí una vida marcada por la violencia y los bloqueos israelíes. "Es muy difícil entrenar en Gaza con todas las incursiones israelíes y los disparos de cohetes o de artillería", explica Nader, bajo el cálido sol de Jericó, a unos kilómetros del Mar Muerto.
Hasta abril, Israel le denegaba el permiso para ir de Gaza a Cisjordania. Entretanto, él entrenaba en las destrozadas carreteras del norte de la franja de Gaza, sobrevoladas sin cesar por aviones sin piloto y helicópteros israelíes en busca de presuntos milicianos palestinos.
"Corría 14 kilómetros de Beit Hanun hasta el estadio Yarmuk de Gaza cuatro veces por semana", explica. Nader empezaba a perder la esperanza de poder participar en los Juegos Olímpicos en agosto, el sueño de todo atleta y la ocasión ideal para dejar durante un tiempo Gaza, bloqueada por Israel desde que el movimiento islamista Hamas llegó al poder hace un año.
Durante meses intentó en vano conseguir que las autoridades israelíes le dieran un salvoconducto. Hizo falta que un periódico israelí publicara su historia para que, por fin, recibiera luz verde y pudiera reunirse con su entrenador en Jericó (Cisjordania). "Unos periodistas del 'Yediot Aharonot' me ayudaron a venir. Hablé por teléfono con ellos. Después de publicar mi historia, Israel aceptó concederme un permiso", añade el joven padre de familia. "Pero sigo temiendo que Israel no me deje salir de Jericó para viajar a Beijing o me impida regresar a Palestina", añade.
Su vida, como la de todos los palestinos de Gaza, se ha visto afectada por el conflicto con Israel y los combates entre Hamas y el partido rival, Al Fatah, en el 2006 y 2007. Uno de sus tíos murió a manos de los islamistas. "Fue a socorrer a un allegado de la familia, miembro de los servicios de seguridad. Lo mataron delante del hospital. Después llegó su hijo y también lo mataron delante de todo el mundo", cuenta.
Aunque saben que no pueden competir con los atletas del resto del mundo, los corredores palestinos consideran su deber participar en los Juegos Olímpicos y representar a un Estado que sigue en el limbo.
"Trabajamos muy duro en condiciones difíciles. Nos falta de todo. Ni siquiera tenemos pistas. Pero queremos participar en los Juegos porque representa mucho para nosotros los palestinos", explica el entrenador de Nader, Youssef Hamad.
La delegación palestina estará compuesta por cuatro atletas: dos corredores y dos nadadores. Será la tercera participación palestina en los Juegos Olímpicos después de los de Atlanta (1996) y Atenas (2004). "La presencia de una delegación y de una bandera palestina en Beijing recordará al mundo nuestra causa y reafirmará la unidad de Palestina porque habrá atletas de Gaza y de Cisjordania", asegura el portavoz del Comité Olímpico Palestino, Saba Jarar.