Por Hugo Guerra
Seamos justos querido lector, para el interés nacional el mejor resultado de la V Cumbre de Jefes de Estado y de Gobierno América Latina, el Caribe y la Unión Europea (ALC-UE) es haber puesto al Perú en el epicentro de la política y la cooperación internacional.
Esto ha sido posible tanto por ser sede de la reunión de 60 países --cosa que en su momento negoció visionariamente el ex presidente Toledo--, cuanto porque este es el mejor momento de nuestro desarrollo económico.
Eso explica el reconocimiento especial hecho por la canciller federal alemana, Angela Merkel, y el presidente del Gobierno Español Rodríguez Zapatero, entre otros. Recuérdese que desde el Banco Mundial hasta la prensa especializada consideran que puede estar germinando un "modelo peruano" (no neoliberal, sino de economía social de mercado) que podría convertirse en paradigma para una región latinoamericana donde la gran amenaza sigue siendo el populismo encarnado en proyectos absurdos como el socialismo del siglo XXI.
Ha sido fundamental, por lo mismo, que el Gobierno Peruano reafirme su decisión de seguir captando inversiones, en la óptica precisa que la reducción de la pobreza a través de la libertad política y el libre mercado es el único camino para consolidar la democracia. Posición que naturalmente contrasta con la retórica confrontacionista de Chávez, Morales, Correa, Ortega, Fernández de Kirchner y quienes por su obnubilación ideológica ni siquiera apuestan por una relación cooperativa real entre Europa y América Latina.
Por ello, y gracias a la claridad de objetivos de Torre Tagle, nos hemos acercado a la posibilidad de que con el apoyo alemán se empiece la negociación bilateral de un TLC, sin tener que esperar la decisión política (imposible en este momento) de los socios erráticos de la Comunidad Andina: Bolivia y Ecuador.
El bilateralismo como alternativa al desarrollo asimétrico de otros estados de la región debe potenciarse con aquellas potencias europeas que sí valorizan al Perú como escenario de oportunidades de negocios, cooperación y complementación: especialmente España, Alemania, Gran Bretaña, Austria y Polonia.
En la dimensión subhemisférica es correcto el rumbo adoptado por Alan García, porque lo más constructivo es privilegiar los vínculos políticos, comerciales y de seguridad con Colombia y Brasil, frente a la inestabilidad que genera el chavismo en complicidad con aquellos extremistas que se reunieron en la anticumbre paralela. En cuanto a Chile, también es correcto continuar desplazando el eje de conflicto desde lo histórico-militar hacia la competencia económica.
Debe reconocerse, además, el liderazgo peruano en la modulación de todos los puntos de la Declaración de Lima. Dentro de lo allí postulado para combatir la pobreza, la desigualdad y la exclusión, y los daños al medio ambiente, lo más destacable es que nuestro país haya introducido planteamientos como el impuesto mínimo a los combustibles fósiles, porque solo la precisión de metas y la introducción de mecanismos de seguimiento hará factible que los enunciados políticos tengan correlato concreto en la realidad de nuestros pueblos.