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ESPECIAL. EL TIRO POR LA CULATA

La hermana de la princesa perdió el juicio

Telma Ortiz sentó en el banquillo a 53 medios de comunicación para que no le tomaran imágenes. En cuatro días perdió la demanda y tendrá que pagar unos 50.000 euros

Por Yolanda Vaccaro. Corresponsal

MADRID. Fue por lana y salió trasquilada. Telma Ortiz Rocasonalo se convirtió esta semana en el primer pariente de la familia real española que se atrevió a demandar a los medios de comunicación. Argumentó que, por el acoso de la prensa, su vida se había convertido "en un infierno" y que corría "peligro físico real", y sentó en el banquillo a 53 medios de comunicación para que no tomaran ni difundieran imágenes de ella y de su pareja, Ernesto Martín Llop. La gota que colmó su vaso de agua fue el asedio que, según dicen, vivieron a finales de marzo, cuando nació su primogénita, Amanda. La bebe no está citada en la demanda pues está protegida por la Ley del Menor.

El juicio empezó el pasado lunes y acabó este jueves. Tal como pidió el fiscal del caso, la jueza María Lourdes Pérez Padilla rechazó la demanda y dijo que era evidente su inviabilidad jurídica. Y además condenó a los demandantes, Telma y Ernesto, a pagar las costas del proceso, es decir unos 50.000 euros.

La magistrada considera que, contrariamente a lo que la demanda señalaba, Telma y su pareja son personajes con proyección pública, pues ella es hermana y cuñada de quienes serán algún día los reyes de España, Letizia y Felipe, príncipes de Asturias.

El derecho a la información se impuso esta vez al derecho a la intimidad, ambos reconocidos como fundamentales por la Constitución Española.

PROYECCIÓN PÚBLICA
El abogado de la acusación había alegado que sus patrocinados soportaban un acoso insoportable, permanentemente, las 24 horas del día. Sin embargo, para la mayoría de los españoles se trataba de una exageración de la pareja.

Además, el texto de la parte demandante tenía defectos de forma. Por ejemplo, se demandaba a medios que ya no existen y se dejaba fuera a otras empresas que, como todas, han difundido siempre imágenes de Telma en diferentes facetas de su vida.

La sentencia pedía también que los medios enjuiciados se abstuvieran de tomar y difundir imágenes de Telma y Ernesto con excepción de sus apariciones en actos públicos. Por ello, la jueza subraya la aparente contradicción de que Telma y su pareja defiendan ser personas sin proyección pública, cuando a renglón seguido se admite y reconoce que participan de hechos y actos que sí la tienen. "Siendo consideradas indiciariamente personas de proyección pública en los supuestos de imágenes en lugares abiertos al publico, lo solicitado expresamente contradice lo dispuesto en la ley", dice.

La jueza Pérez también distingue en su resolución, de ocho páginas, los supuestos en los que debe protegerse la intimidad y el derecho a la propia imagen de particulares anónimos y la de aquellos con proyección pública, como el caso de Telma.

Juristas expertos en derecho al honor califican la demanda de disparate y barbaridad jurídica. En su opinión, lo que Telma Ortiz debería haber hecho es interponer una denuncia por coacción contra los cuatro o cinco reporteros que supuestamente la acosan. Pero no cargar contra toda la prensa para que nadie tome una foto suya con la excepción de los actos oficiales.

La sentencia puede ser apelada ante el Tribunal Constitucional. Pero lo más aconsejable, dado el resultado nefasto que el tema ha tenido hasta ahora para los propios demandantes, sería que dejaran el tema como está.

EFECTO BÚMERAN
Lo más dramático del caso es que Telma y Ernesto no solo no han logrado su objetivo, sino que se ha producido el efecto búmeran ya que la jueza permitió que todos los medios de comunicación grabaran imágenes del juicio.

Así, la hermana de la princesa Letizia y su singular proceso ocuparon esta semana las portadas de todas las revistas. También los diarios formales de información general dedicaron sendos espacios a tratar el tema y a debatir sobre la eterna pugna entre los derechos a la intimidad y a la información. Por si fuera poco, y como era previsible, Telma se ha convertido así en unos de los personajes menos apreciados por los medios de comunicación.

Pero, sin duda, el efecto más perverso es el que sufre Letizia Ortiz. Los responsables de los medios no comprenden cómo la princesa, quien es periodista de profesión, ha permitido que su hermana lleve a cabo lo que los analistas consideran una demanda sin sentido, al parecer fruto de un mal consejo. Y, lo que es peor, ha colocado en el punto de mira a la propia Letizia, quien no es precisamente santo de la devoción de los medios de comunicación españoles.

La demanda y su resultado añaden más leña al fuego a los comentarios que aseguran que Letizia y los Ortiz no están en absoluto preparados para lo que significa emparentar con la familia real del país. Resurge así el debate de si Felipe hizo una elección acertada en lugar de optar por alguna de las princesas europeas casaderas.

Telma no es Carolina de Mónaco
En su demanda, Telma Ortiz y Ernesto Martín pusieron como referente a seguir el caso de Carolina de Mónaco.

En el 2004, tras una década de reclamos judiciales, el Tribunal Europeo de Derechos Humanos dio la razón a Carolina en la pugna que mantenía con una revista alemana que había publicado fotografías suyas en actos cotidianos como ir de compras, montar a caballo o jugar al tenis.

Pero el pleito de la mayor de los Grimaldi, a decir de los expertos, no es del todo comparable con el de Telma Ortiz. "El caso de Carolina es facilísimo", dice en el diario "El Mundo" el abogado Javier Saavedra, experto en derecho a la intimidad y a la propia imagen. Ella es un personaje público y se la puede fotografiar cuando actúa como princesa de Mónaco y no lo es cuando va de Carolina Grimaldi.

¿Y en el caso de Telma? ¿Se le pueden hacer fotografías cuando acuda a cualquier acto relacionado con su hermana, la princesa Letizia y la familia real, pero no cuando vaya a un banquete de un primo suyo, por ejemplo? ¿Qué es aquí lo público y lo privado?", se pregunta el experto.

PRECISIONES
Los medios sentados al banquillo
4Telma Ortiz, de 34 años y economista, y Ernesto Martín Llop, abogado, trabajaban como cooperantes en Filipinas y viven desde hace cuatro meses en Toledo. Ella ha pedido la baja por maternidad y a él, por el momento, no se le conoce ocupación laboral luego de dejar su puesto como delegado de Cruz Roja en Manila. Como pareja de hecho (pues no están casados) ambos conviven en Toledo desde hace dos meses.
4La demandante es la única hermana de la princesa Letizia. El año pasado la hermana menor de la familia, Érika, falleció a los 31 años, al parecer, por suicidio. Sobre este tema los medios se han abstenido de comentar por consideración a la familia real.
4Los medios a los que Telma sentó en el banquillo son revistas, páginas web, canales de televisión y agencias de comunicación. Se incluyen revistas como "Hola", canales como Televisión Española y agencias como Europa Press.

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