UNIDOS ANTE LA ADVERSIDAD
Por Patricia Castro Obando. Corresponsal
BEIJING. Tres dolorosos minutos de silencio paralizaron ayer a un país de 1.300 millones de habitantes que nunca se detiene. Al término, cientos de miles de ciudadanos chinos alzaron sus puños y rompieron la calma gritando "¡China no se dejará vencer!".
Las sirenas en todo el país sonaron a las 14:28, la misma hora en que hace una semana se produjo un terremoto de grado 8 en la escala de Richter que sacudió el sudoeste de China y devastó a la provincia de Sichuán.
Todas las actividades se suspendieron por tres minutos y la gente se congregó en las plazas o salió a las calles para guardar silencio, al tiempo que las sirenas de los barcos, trenes y las bocinas de los ómnibus y carros particulares resonaron en memoria de las víctimas.
Parecía que por primera vez a nadie le importaba el tiempo, un concepto muy preciado en este país. En la plaza Tiananmen de la capital cientos de miles de personas inclinaron la cabeza con la mirada fija en el suelo o lloraron. Luego alzaron los puños y gritaron "¡Viva China!".
Durante esos tres minutos, la televisión china en cadena nacional puso la pantalla en negro y tras el silencio mostró imágenes de los actos que se repitieron en todo el país.
En Chengdu, la provincia más afectada, la población transformó su impotencia y dolor en una manifestación cargada de emociones y patriotismo en la plaza principal. Los mayores cantaron una vieja canción revolucionaria comunista "La unidad hace la fuerza". Los más jóvenes levantaron banderas y gritaron "¡Adelante China!".
NUEVO RECUENTO
A una semana del terremoto, la cifra confirmada de muertos se elevó a 34.073. Otras 9.500 personas permanecen sepultadas bajo los escombros, hay 245.000 heridos y 29.000 figuran como desaparecidas. Las autoridades temen que el número final de muertos exceda los 50.000.
Durante los tres días de luto dispuestos por el Gobierno, las banderas de todas las instituciones oficiales chinas, dentro y fuera del país, ondearán a media asta y se suspenderán los eventos de entretenimiento, un homenaje que era reservado para los dirigentes fallecidos. Hasta la antorcha olímpica, elevada a la categoría de asunto nacional, interrumpió temporalmente su recorrido.
La búsqueda de sobrevivientes se tornó aun más triste cuando más de doscientos trabajadores de un grupo de rescate quedaron enterrados bajo el lodo mientras reparaban los caminos en Sichuán.
Pero los milagros todavía despiertan esperanzas. A pesar de haber transcurrido una semana del sismo, dos mujeres de 61 y 50 años, fueron rescatadas con vida entre los escombros de las localidades de Beichuán y Tianchi, respectivamente.
El portavoz del Ministerio de Relaciones Exteriores, Qin Gang, anunció que China aceptará la presencia de equipos médicos extranjeros en las labores de atención a las víctimas. Se informó que, desde el viernes, personal de Japón, Singapur, Corea del Sur y Rusia participan en las tareas de rescate.
El primer día de duelo fue recién ayer debido a la tradición china. Según una antigua leyenda, las almas de los muertos vagan durante siete días por la Tierra. El séptimo día, el alma visita por última vez la casa donde habitó. A modo de despedida, sus parientes deben recorrer la casa con un farol para mostrarle el camino al más allá.
Según esta creencia, miles de almas deambularán perdidas en la zona del desastre hasta que una luz se encienda. Millones de ciudadanos chinos están prendiendo velas.
EN PUNTOS
Ayuda urgente y solidaridad peruana
1 China ha pedido urgentemente donaciones de carpas. Las donaciones en dinero han alcanzado los 1.550 millones de dólares. Sin embargo, solo las pérdidas de las empresas del sector industrial de la provincia de Sichuán superan los 9.606 millones de dólares.
2 En Lima, el presidente Alan García visitó al embajador de China en el Perú, Gao Zhengyue, firmó el libro de condolencias y anunció el envío de ayuda en los próximos días. Además, los locales estatales izaron la bandera peruana a media asta en señal de duelo.