PAÍS DE DUELO
RANGÚN [AFP]. Birmania, de luto por los 133.600 muertos y desaparecidos del ciclón Nargis, recibirá mañana al secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, como parte de las iniciativas destinadas a encaminar la ayuda humanitaria, pese a las reticencias mostradas hasta ahora por la junta militar.
Más de dos semanas después de una de las mayores catástrofes naturales de la historia reciente, un período de tres días de duelo oficial se inició ayer durante una fina lluvia en Rangún con las banderas del ayuntamiento a media asta.
Pero no hubo ni minuto de silencio ni ceremonia oficial, como en la vecina China, y la mayoría de los habitantes no estaba al corriente.
La presión internacional recrudeció sobre la junta militar, en el poder desde 1962, para que abra ampliamente las puertas a la ayuda internacional destinada a los 2,4 millones de damnificados y especialmente a los casi dos millones que, según la ONU, todavía no recibieron la más mínima asistencia.
Con el temor de que se produzca una segunda catástrofe humana, Ban Ki-moon, quien llegará mañana al país, tratará de convencer a los militares del país asiático, que dicen proteger la soberanía nacional y desconfían de los occidentales, de mostrarse más receptivos.
PRECISIONES
Declaraciones antes de su partida
4Desde la sede de la ONU, poco antes de dirigirse al aeropuerto para viajar a Tailandia y luego a Birmania, Ban declaró que el momento es crítico.
4El secretario general de la ONU indicó que se ha puesto en marcha un programa de ayuda, pero hasta el presente solo ha podido llegar al 25% de las personas que la necesitan.