Por Guillermo Oshiro
Récele ahora, póngalo en un altar y pídale más milagros. Jesús lo hace todo posible. Cuando el partido estaba más cerca de la derrota que del empate, apareció el salvador, el profeta celeste con sus 18 años a cuestas para ofrecer un triunfo increíble, una victoria que revive al remendado equipo de Oblitas en la durísima lucha por el Apertura.
Se apellida Cabrera, ni siquiera figura en la página web del club rimense y los hinchas se preguntan de dónde salió. Claro que no por mucho tiempo. Jesús ya tiene chapa de héroe pese a sus escasos puchitos en tres partidos. El destino le debía ese primer gol anulado ante el mismísimo cuadro imperial en la primera rueda, cuando le ahogaron el grito en la derrota 4-0 de un Cristal con perfil de calichín.
Ayer Cristal no fue tan frágil como en el Cusco. Fue un once paciente y realista. Sabía que dependía de una pelota parada o de un golpe de suerte, porque Cienciano lo borró del mapa, mientras tuvo a su equipo completo.
A diferencia de los cerveceros, los cusqueños fueron más verticales y veloces en cada ataque y posibilidades de gol le sobraron, pero perdonó e hizo figura a Heredia.
Pero el clic llegó a los 75' con la tonta expulsión de Peláez por un cabezazo a Jesús. Minutos después el mismo Cabrera definía con veteranía el único mano a mano que generó Cristal en 90 minutos. Ahí acabó todo. Los excesos de Marengo y García vieron la roja y los celestes celebraron el milagro de Jesús de La Florida.