¿Broma del Día de los Inocentes? Imposible. ¿Cortina de humo? Más parece sueño de opio. En todo caso, no fue flor de un día ni una declaración aislada. Ayer Arturo Woodman, en una conferencia de prensa, reafirmó y dio algunos detalles (la verdad, no muchos) acerca de la gaseosa propuesta del Perú como aspirante nada menos que a los Juegos Olímpicos del 2016.
No señaló cuál sería la ciudad organizadora, aunque todos suponen que debe tratarse de Lima. Menos precisó en qué consistiría la propuesta peruana o de dónde se sacarían las enormes camionadas de dinero que se requerirían para presentar una propuesta no digamos ganadora, sino al menos presentable, algo que no nos haga quedar en ridículo en una competencia en la que habitualmente se presentan las urbes más desarrolladas del mundo.
En cualquier caso, Woodman no fue el único que apoyó con entusiasmo la idea que se atribuye inicialmente al presidente Alan García. "No se trata de una broma. El Perú tiene capacidad competitiva y está en franco desarrollo. No debemos asumirlo como un imposible", declaró ayer la ministra de Comercio Exterior y Turismo, Mercedes Aráoz.
Lo que sí será imposible será presentar cualquier propuesta para los Juegos del 2016. Desde la sede del Comité Olímpico Internacional en Lausana, Suiza, la portavoz de dicho organismo aclaró que el período para que las ciudades presenten postulaciones acabó en setiembre del año pasado. "Para el 2020, ¿por qué no?, ahí podrían tener una posibilidad, pero para el 2016 es demasiado tarde, quizás se equivocaron", señaló Emmanuelle Moreau a la agencia DPA. Madrid, Tokio, Chicago, Bakú y Río de Janeiro figuran entre las aspirantes que competirán para organizar esos juegos.
Pensar en largo plazo
Carlos Paz Soldán, presidente del Comité Olímpico Peruano, también saludó la intención pero mantuvo los pies en la tierra. "Hay ciudades que esperaron 50 años para organizar los juegos", recordó, y propuso una meta más modesta: "Lo bueno es que a partir del año entrante hay otros juegos, los de la juventud. Yo pienso que eso sería más factible, porque son menos deportes, hay exigencias técnicas y estaríamos mejor preparados".
Incluso esa meta aparentemente poco importante sería un avance para un país que hasta ahora solo ha organizado solo juegos Odesur y bolivarianos (en Arequipa), además de torneos sudamericanos y un Mundial Sub 17 de Fútbol. Todos eventos importantes, pero que palidecen ante las dimensiones de una cita cumbre del deporte mundial.
ENORME INVERSIÓN
Beijing gasta 40 billones en sus juegos
Soñar no cuesta nada. Hacer unos juegos olímpicos, mucho. No solo se trata de infraestructura deportiva, también de tener una urbe capaz de soportar el desafío, con vías modernas, transporte masivo eficiente, gran capacidad hotelera y medidas de seguridad extremas. Beijing se ha gastado 40 mil millones dólares en sus juegos, a los que se estima asistirán 3,5 millones de visitantes. Eso es más que las reservas internacionales netas peruanas (35 mil millones de dólares a la fecha). Con esa plata, la capital china ha construido un estadio para 91.000 espectadores, un centro de tenis con 10 canchas, dos complejos para deportes acuáticos y un velódromo. Además se han construido o remodelado nueve gimnasios. Y eso es una parte.