BUENOS AIRES [AP]. Una tragedia inexplicable. Con la imagen de su hija muerta aún fresca en la memoria, Óscar Belizán pide a Dios que lo perdone por el odio que lo consume. Aún no puede creer que los asesinos de la pequeña Milagros tengan 7 y 9 años y sean los mismos niños que hasta hace poco jugaban en el mismo barrio, a la vuelta de su casa. Asegura que un adulto sería cómplice del crimen.
"Tengo odio, tanto odio. Le pido perdón a Dios por pensar así, por odiar a dos nenes, pero no puedo evitarlo", dijo Belizán. Su hija Milagros de 2 años, la quinta de una prole de siete hijos, fue hallada muerta el domingo en un descampado cercano a su casa en el barrio San José, en la localidad de Almirante Brown, al sur de Buenos Aires. La pequeña, que se había ausentado unas horas antes, estaba desnuda, apoyada de rodillas contra un muro, con el cuerpo cubierto de golpes y un cable alrededor del cuello.
Belizán, sin embargo, tiene dudas: "Yo no creo que hayan sido ellos. No pueden haber sido los chicos, pero el fiscal me dijo que fueron ellos, que las pericias dicen que fueron ellos". El acongojado padre agrega la hipótesis que se ha formado tras ver el cadáver de la niña. "Yo creo que con los chicos hubo un adulto. Cuando me trajeron a Milagros para velarla acá en la casa y le revisé el cuerpito, tenía muchos golpes, la cabeza rota. ¿Cómo un nene puede dar semejantes golpes con un palo?", se pregunta entre lágrimas.
Pero las pericias psiquiátricas ordenadas por el juez Manuel Alessandrini desveladas el miércoles afirman que los niños --cuya identidad se mantiene en reserva-- sabían lo que hacían al cometer el crimen, no se sintieron conmovidos por el dolor de Milagros y actuaron con total frialdad.
Belizán y su esposa, Mirta, evitan hablar de los menores, aunque los conocen bien. Solo comentan que abandonaron la escuela hace más de un año luego de constantes llamados de atención por sus problemas de conducta, que se expresaban mediante ataques violentos a sus compañeros. Pero en Almirante Brown todos señalan a la madre, de 24 años, que solía golpearlos en público con palos y cadenas. Los expertos apuntan a esta historia de violencia familiar como la raíz del problema.
Mientras el juez Alessandrini resuelve la situación judicial, los pequeños han sido alojados en una comisaría junto con su madre.
"El Poder Judicial tiene miedo de represalias. Desde el primer momento, los vecinos intentaron tomar justicia por mano propia", explicó Raúl Leguizamón, jefe de prensa de la jefatura de policía de Almirante Brown.
Medidas legales de los deudos
El abogado Hugo López Carribero anunció que la familia de Milagros Belizán demandará al Ministerio de Seguridad provincial por considerar que nunca garantizó la seguridad en el lugar, donde --según dice-- ya se habían registrado tres muertes más.
López Carribero explicó que existe jurisprudencia en el exterior, sobre todo en Canadá, donde el Estado debió hacerse cargo de indemnizaciones por daños que terceros causaron a ciudadanos de ese país aunque ello --aclaró-- no es vinculante para nuestro sistema, "pero lo vamos a utilizar como fundamento", agregó.
El letrado agregó que insistirán con la versión de la familia, respecto a que además de los dos menores que asesinaron a la niña supuestamente existió la participación de una persona mayor.
CLAVES
¿Qué les espera a los niños victimarios?
4El juez del caso no enviará a los niños a un instituto y estudia otras alternativas.
4Según la ley argentina, los menores de 18 años no pueden ser juzgados por los crímenes que hayan cometido, aún cuando se haya probado su autoría. Son enviados a institutos de menores hasta cumplir la mayoría de edad.
4Entre las opciones está otorgar la custodia a un familiar o a un apoderado, en caso de que ningún miembro de la familia pueda velar por los niños.