Por Fernando Vivas
"Enemigos íntimos" ha promovido un debate sobre el racismo en su propia casa, Frecuencia Latina: dicen que el sketch de "La Tulicienta", perpetrado por "El especial del humor" a costa de Tula Rodríguez y Javier Carmona, es discriminador.
Claro que lo es e hizo bien Carlos Álvarez en retirarlo. Pero antes hizo muy mal en perpetrarlo y cabe recordarle, con el más risueño y constructivo espíritu, que él y su socio JB pueden seguirnos regalando remedos igual de desternillantes y hasta mejores teniendo el cuidado de no herir, en las gruesas generalizaciones despectivas sobre lo cholo, lo provinciano o lo homosexual, la dignidad de millones de televidentes. O sea, no se inhiban de batir a los poderosos o a Tula o a Carmona, pues batibles son y tienen los medios para defenderse; inhíbanse de jorobar a las mayorías que con tanta inocencia y generosidad los ven. Así llevaremos la gran fiesta del humor en paz.
Aprovecho la referencia a "Enemigos íntimos" para comentar la mejoría del programa. Todos los lastres, poses y camisas de fuerza que critiqué en su estreno --la impostación de Beto Ortiz y Aldo Miyashiro como vecinos de un hábitat imaginario, las chillonas irrupciones de Karla Casós, la obligación de pelearse histriónicamente en cada edición, la actitud esnob al presentar todo reportaje y comentar cada noticia-- han ido desapareciendo para bien de la naturaleza esencialmente periodística del programa.
Con un pie en la nota de actualidad política y otro en la nota farandulera, que en la noche era cuasi monopolio de Magaly, "Enemigos íntimos" pierde ante la entrevista con capacidad de poner agenda de Rosa María Palacios en "Prensa libre", pero gana a su competencia en su afán de promover debates sobre prejuicios y taras culturales y en su exposición de casos polémicos, como el de la empresa Designers cuando despreció al Grupo 5 por fotografiarse con sus productos respingones.
Sucede que Beto y Aldo no se portan como enemigos entre sí ni como enemigos del público. Ojalá sigan así, consagrándose a cubrir y opinar sobre el tema del día, a proponer nuevos temas, y eviten dar cuerda --suave, Beto-- a agendas personales.