Edición impresa

  • Imprimir página
  • E-mail
  • Aumentar texto
  • Disminuir texto
  • Favoritos
  • Mr. Wong
  • Delicious
  • Menéame
  • Google
  • Facebook

¿Puede Ecuador marcar distancia de su par Bolivia?

Por: Juan Paredes Castro |

El dilema del Perú como socio de la Comunidad Andina de Naciones (CAN) es cada vez menos dramático de lo que muchos piensan, entre otras cosas porque más ganaría yéndose que quedándose.

Y porque la primera opción --la de irse-- ya no tiene las amarras del pasado y más bien es solo cuestión de breve tiempo y de voluntad política gubernamental, a la luz de las oportunidades de comercio internacional que se abren al país y que podrían no volver a repetirse.

Sin embargo, mientras el Perú tenga que quedarse en el seno de la CAN deberá resolver ciertas cosas en calidad de socio activo, sujeto a algunas obligaciones, como, por ejemplo, la de depender de la Decisión 486 para flexibilizar su legislación interna con miras a implementar el tratado de libre comercio con EE.UU.

Lejos estábamos de imaginar que la CAN, tan monitoreada por Hugo Chávez desde afuera y tan propensa a bloquear iniciativas de mercado abierto a instancias de Evo Morales, terminaría, más temprano que tarde, afectando vitales obligaciones internacionales peruanas.

O sea que la CAN no es únicamente nuestro incómodo corsé en camino a un TLC con Europa sino que, encima, ejerce sobre nosotros un condicionante, casi de vida o muerte, para poner en plena vigencia nuestro TLC con EE.UU.

Sería muy importante saber hasta qué punto el presidente ecuatoriano Rafael Correa, que junto con su homólogo boliviano, Evo Morales, bloqueó la solicitud de flexibilización peruana, está dispuesto a negar la reconsideración reclamada desde Lima. Creemos, a riesgo de estar equivocados, que Correa es aún, por decirlo así, harina de otro costal, y que aún tiene la chance de marcar distancia de Morales.

En efecto, si bien Correa tiene sus reservas y resistencias acerca de los TLC, parecería estar un poco más acá de las posiciones radicales e intransigentes de Morales. Y lo que en cierta forma lo salva: no es un monigote de Chávez como sí da la impresión de serlo el mandatario boliviano, a quien, en verdad, no le importa nada la CAN y peor el perjuicio que esta puede causarle al Perú.

La cita presidencial sudamericana de hoy, en Brasilia, quizás sirva de algo para alejar a Correa del cepo chavista y acercarlo a realidades que el Ecuador debería empezar a mirar con mayor madurez y proyección política, antes de acabar demasiado mezclado con Evo Morales.

Es mucho más natural ver a Morales codo a codo con el nicaragüense Daniel Ortega. Ambos pueden apostar por quién de los dos retrocede más rápidamente a los peores tiempos del populismo y el estatismo, bajo el padrinazgo, por supuesto, de Hugo Chávez.

  • Imprimir página
  • E-mail
  • Aumentar texto
  • Disminuir texto
  • Favoritos
  • Mr. Wong
  • Delicious
  • Menéame
  • Google
  • Facebook