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FALTAN LÍDERES POLÍTICOS

Venezuela fragmentada

Editorial. El Nacional de Venezuela

No solo la oposición está fraccionada y dividida entre candidatos que solo piensan en sus ambiciones personales y aquellos que se consideran actores inevitables a la hora de salvar el país: también los aspirantes del oficialismo sufren de la misma enfermedad. Ayer los voceros de los aliados chavistas, valga recordar, el Partido Comunista de Venezuela, el Movimiento Electoral del Pueblo y Patria Para Todos, anunciaron que están analizando ir a la contienda electoral con sus propios candidatos.

No está mal que lo digan con tanta anticipación porque ello permite, con suficiente antelación, que la gente vaya considerando qué hacer o no hacer con su voto. Y esto último lo decimos porque cuando los electores se percatan a tiempo de lo oscuro, maniobrero y demagógico de ciertas actuaciones políticas de los personajes del Gobierno y la oposición, entonces sacan a relucir un arma absolutamente mortífera, como lo es la abstención.

Por los vientos que soplan, la mayoría de los venezolanos que no están fanatizados políticamente y que quieren votar por el candidato que mejor responda a sus intereses, deben estar pensando si vale la pena ir a sufragar por dos o tres aspirantes que carecen no solo de estatura moral, sino que están vinculados a la vieja y corrupta forma de hacer política. Y cuando hacemos esta aseveración estamos pensando no solo en las filas de la cuarta república sino también en la dirigencia extremadamente corrompida de la quinta república.

Si Chávez impone a sus candidatos corruptos, y pasa por encima del sentimiento de sus seguidores, entonces no debe pretender que la votación que acompañe a estos candidatos impuestos sea la misma que le conferirían a él, a quien consideran todavía como "una parte del problema". Pero no lo seguirá siendo si persiste en encumbrar políticamente a su familia y sus hombres de confianza, de cuya moral y actuación ética la mayoría duda, debido a la súbita acumulación de riquezas.

Cuando se supo ayer que habían cesado las postulaciones dentro del Partido Socialista Unido de Venezuela, y que 13 aspirantes disputarían el apoyo para la alcaldía todo el mundo oficialista sonrió ante tanta ingenuidad política. ¿Quién va a decidir esa candidatura? ¿Los caraqueños o la gente de los subgrupos del oficialismo? No se necesita tener una bola de cristal para saber que, siendo Caracas la sede del Gobierno y la morada del jefe del Estado, este último decidirá el candidato.

La ingenuidad de la democracia participativa y protagónica bolivariana también aterrizó en el municipio Libertador, ya azotado por 10 años de desgobierno del alcalde Bernal. Da risa escuchar el anuncio de que están sobre la mesa 65 aspirantes a ser alcaldes en Libertador. Bienvenidos sean, pero sus anhelos serán agua en las manos.

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