Por Farid Kahhat. Analista internacional*
Al revisar los artículos periodísticos que conmemoran los 60 años de la creación de Israel, se encuentra en ellos una constante: mientras mayor sea el grado de apología, menor será el recurso a fuentes independientes. Este artículo sugiere algunas fuentes israelíes o ajenas al conflicto, que proponen una perspectiva menos halagüeña de ese aniversario.
En lo que respecta a los orígenes del conflicto, la paulatina desclasificación de documentos oficiales a partir de la década del 80 promueve el surgimiento en Israel de los denominados "nuevos historiadores", los cuales cuestionan los mitos fundacionales de su propio Estado. El pionero de ese movimiento fue Benny Morris con su libro "El nacimiento del problema de los refugiados palestinos", publicado en 1988. El libro se basa en forma exclusiva en fuentes israelíes, en su mayoría oficiales. Frente a la versión según la cual en 1948 los palestinos marcharon al exilio en forma voluntaria, el libro concluye que, aunque no parecía haber un plan deliberado de limpieza étnica, la mayoría de los refugiados palestinos huyeron debido a las acciones armadas de las milicias israelíes. La nueva edición publicada en el 2004 va más allá, al sostener que "los nuevos documentos revelan que hubo muchas más expulsiones y atrocidades israelíes que aquellas tabuladas en la primera edición del libro".
Contra lo que pudiera pensarse, Morris no es precisamente un pacifista. En vísperas de aparecer la segunda edición de su libro, concedió una entrevista al diario israelí "Hareetz", en la que sostenía lo siguiente: "Creo que (Ben Gurión) cometió un error histórico en 1948. A pesar de que comprendió el problema demográfico y la necesidad de establecer un Estado judío sin una gran minoría árabe, durante la guerra su idea se fue enfriando y al final flaqueó. (...) Si ya estaba implicado en la expulsión, quizás debería haber terminado la tarea".
Según Ilán Pappé, Ben Gurión no mostró esos remilgos cuando proclamó ante el Ejecutivo de la Agencia Judía: "Soy partidario del traslado forzoso, no veo nada inmoral en él". Descendiente de judíos alemanes que llegaron a Palestina huyendo del régimen nazi, Pappé es un historiador israelí que tuvo que dejar su país tras la publicación de su más reciente libro titulado "La limpieza étnica de Palestina". El libro comienza precisamente con la cita anterior de Ben Gurión.
"Limpieza étnica" es también el término que emplea Mario Vargas Llosa en su libro "Israel/Palestina: paz o guerra santa" para referirse al tema de los refugiados, y dedica en el mismo libro un ensayo a Ilán Pappé. Vargas Llosa documenta además el maltrato cotidiano del que son objeto los civiles palestinos a manos de las fuerzas de ocupación israelíes. En este caso la fuente principal es su testimonio personal, en palabras del propio autor: "Nadie me lo contó, yo lo vi con mis propios ojos".
Vargas Llosa fue durante la mayor parte de su vida un denodado defensor de Israel, razón por la cual recibió entre 1977 y el 2001 diversos premios internacionales, concedidos tanto por el Estado Israelí, como por organizaciones sociales de ese país y comunidades judías de América Latina. Y su posición actual frente al conflicto no implica que deje de condenar las acciones terroristas de grupos palestinos, o de reconocer los derechos que le asisten a Israel bajo la legalidad internacional.
Sobre la situación en los territorios ocupados, el título del libro de James Carter no requiere mayor comentario: "Palestina: paz, no apartheid". En un párrafo del libro se sostiene que "los palestinos son privados de derechos humanos fundamentales, su tierra ha sido ocupada, y después confiscada, para luego ser colonizada por asentamientos israelíes". Ahora que algunos medios lo sindican como un redomado enemigo de Israel, habría que recordar que se trata del mismo James Carter que, como presidente de Estados Unidos, medió para forjar el acuerdo de paz que israelíes y egipcios suscribieron en 1979 en Camp David. La comparación entre las políticas israelíes en territorios ocupados y el régimen del "apartheid" en Sudáfrica es también compartida por el arzobispo sudafricano Desmond Tutu, quien obtuviera el Premio Nobel de la Paz precisamente por su lucha pacífica contra el sistema de segregación racial que imperaba en su país. La evaluación de Carter coincide además con el reciente reporte del enviado especial de la ONU, John Dugard. Este afirma que la situación de los derechos humanos en Cisjordania ha empeorado pese a que Hamas ya no tiene injerencia en el gobierno de esa región, dado que "los asentamientos continúan expandiéndose, continúa la construcción del muro, y crece el número de puestos de control" (V.g., "el muro" al que se hace mención es el mismo que fuera declarado ilegal por la Corte Internacional de Justicia, la cual exige su demolición).
En el caso de Gaza, Dugard comparte la apreciación del peruano Álvaro de Soto, quien como enviado especial de la ONU para las negociaciones en la región sentenciara: "Dado que la prueba de ocupación bajo el derecho internacional es el control efectivo de la población, pocos especialistas cuestionan la tesis de que Gaza continúa ocupada, pues sus conexiones con el mundo exterior por aire, mar y tierra siguen en manos de Israel".
Dada la brevedad del espacio disponible, debo detener aquí este recuento. Para disipar cualquier duda sobre la veracidad o el contexto de lo dicho, invito al lector a remitirse a las fuentes originales.
* CATEDRÁTICO DE LA PUCP