QUITO [EFE / EL COMERCIO]. "LDU es un grande de América", tituló ayer "El Comercio" de Quito. El calificativo no es tan exagerado como parece: con su victoria de ayer sobre San Lorenzo, el cuadro albo de la capital ecuatoriana se metió por primera vez en su historia entre los cuatro mejores de la Copa Libertadores, una instancia en la que se codea con grandes de verdad como Fluminense, Boca Juniors y el América de México.
Quito trasnochó anoche celebrando el triunfo, que se consiguió en la tanda de penales. Igual, nadie discute que fue merecido, porque San Lorenzo estuvo arrinconado contra su arco durante buena parte del segundo tiempo.
LDU se ha convertido en la bestia blanca de los clubes argentinos en esta Copa Libertadores. Antes de San Lorenzo, cayeron Arsenal de Sarandí en la fase de grupos y Estudiantes de la Plata en la eliminatoria de octavos de final.
Dos fueron los héroes de la noche del jueves, según "El Comercio". Uno fue el argentino Jorge Bieler, que definió la serie de penales con sangre fría, cuando toda Casa Blanca se mordía los dedos de la angustia. El otro fue el portero José Cevallos, que paró un penal.
Cevallos volvió por sus fueros 10 años después de otra gran definición. En 1998, sus atajadas fueron claves para llevar al Barcelona de Guayaquil hasta la final de la Libertadores. Ahora quiere repetir la hazaña con la Liga. El América de México, que anoche también logró su pase a costa del Santos, será su nuevo obstáculo.
ENFOQUE
Decepción en el año de los 100*
Tanta obsesión desparramada entre palabras, imágenes, mediatización forzada y presión excesiva terminó por derrumbarlo, pese a que dejó una imagen de dignidad a prueba de cualquier crítica. A San Lorenzo, al grande de Argentina que aún no gana la Libertadores, justo en el año del centenario, justo en el año en el que más hizo por ganarla. Tanta obsesión extendida en el tiempo confundió a todos: dirigentes, jugadores, cuerpo técnico y simpatizantes. El errático comienzo, las incorporaciones tardías, se transformaron con las hazañas de Potosí y Núñez en esperanza fundada. Parecía, esta vez, en el año de los 100, que sería el tiempo de San Lorenzo. Pero se confundió demasiado: se desgastaron las piernas y las relaciones. Se marearon entre presiones, se maniataron entre obligaciones. No son pocos 100 años sin el premio mayor para San Lorenzo, aunque por la forma en la que se construyó la odisea, se siente en el ambiente que ya no habrá otra ocasión más.
*"La Nación" de Argentina
MICRO ABIERTO
"Hasta ahora éramos un invitado más. Dejaremos el alma hasta el final"
4Edgardo Bauza
TÉCNICO LDU
"San Lorenzo no falló en nada, (el partido) se perdió en los penales"
4Ramón Díaz
TÉCNICO SAN LORENZO