Por Iván Herrera Orsi
Todo remedio tiene un efecto secundario. El nuevo corredor de buses que se está construyendo en la Vía Expresa no es la excepción: si bien se espera que agilice los viajes en transporte público entre el norte y el sur de la ciudad, comienza a agravar el malestar de quienes se desplazan en autos particulares por el zanjón, una tripa ya bastante irritada.
El efecto de las obras en el transporte privado es una de las preocupaciones de los ingenieros civiles que han examinado los cambios en el zanjón, a pedido de El Comercio. El problema está en el ancho de la vía, que tiene forma de embudo. El extremo sur es bastante más amplio que el norte. Esto ha obligado a recortar los carriles destinados a los autos en el tramo próximo a la plaza Grau para hacer espacio al corredor de buses.
"En una vía expresa, cada carril debe medir 3,5 metros como mínimo para que se pueda avanzar rápido; en este caso tenían 3,6 metros de ancho, pero ahora les han puesto 3,1 metros", calcula el ingeniero Luis Morante, quien participó en el diseño original del zanjón. Se ha quedado corto. Walter Paredes, gerente de Infraestructura de Pro Transporte --entidad municipal a cargo de las obras--, admite que se ha tenido que reducir a tres metros los carriles para vehículos particulares a lo largo de 1,6 kilómetros. Sin embargo, no cree que haya razón para inquietarse.
Como recuerda Morante, entre Barranco y la avenida México la vía tenía espacio suficiente para que circularan por el medio dos trenes urbanos, como se previó en un inicio. A partir de allí se angosta y, por ello, el plan era que los trenes salieran del zanjón a la altura de la avenida México a través de una salida subterránea. Cuando se optó por los buses se instaló un viaducto que se elevaba rumbo a La Victoria, el cual fue desmontado en el 2007.
En opinión de Morante, hubiera sido más inteligente emplear esta misma solución --un viaducto-- al momento de construir el llamado Corredor Segregado de Alta Capacidad (Cosac). El ingeniero Pablo Del Águila, experto en pavimentos y en infraestructura vial, coincide en que un viaducto hubiera servido para ingresar a la futura estación central sin perjudicar a los conductores particulares (sus pilares no ocuparían tanto espacio).
LUZ ÁMBAR
De paso se hubiera evitado otros problemas. Para ganar terreno, la Municipalidad de Lima recortó los taludes laterales, pero no ha podido darle el mismo ancho a toda la pista. Los conductores que van por el carril derecho con dirección al norte se encuentran de golpe fuera de la Vía Expresa a la altura de la salida a la avenida Bausate y Mesa. Como la pista se estrecha, no tienen otra opción que virar a la izquierda para mantenerse en ruta, cruzando delante de los que sí intentan tomar la salida. Esto resulta peligroso, explican Del Águila y el ingeniero Ricardo Delgado, asesor en casos de accidentes de tránsito.
Walter Paredes señala que, para facilitar el giro, el concejo demolió parte del muro lateral situado al borde de la salida. A pesar de ello, en la auditoría vial que la municipalidad le encargó a un experto estadounidense se critica justamente esta intersección, reconoce el funcionario.
La estrechez de la Vía Expresa ha ocasionado también que las bermas laterales y centrales se reduzcan a su mínima expresión, lo que puede complicar el tránsito si se malogra algún vehículo. Pero además provoca que, en la pista que apunta hacia sur, frente al Estadio Nacional, no exista ninguna separación entre los carriles de buses y los del transporte privado. Solo una línea amarilla los divide poco antes del puente Isabel La Católica.
Tanto Del Águila como Delgado sostienen que se debe tomar en serio el riesgo de que un bus de 20 toneladas invada el carril de autos privados, o viceversa. Se deben instalar los elementos de seguridad adecuados para evitar accidentes, insisten. Por lo pronto, el representante de Pro Transporte aclara que, cuando se construya la estación que funcionará frente al Estadio Nacional, se ensanchará la pista en el sentido norte-sur, a costa del talud. Ello permitirá que los ómnibus no pasen tan cerca de los autos.
Para los especialistas, similar cuidado se debe poner en aquellos sectores donde las pistas por las que circularán los buses están más altas que las de autos particulares. Sin unas vallas suficientemente fuertes, un bus podría caer sobre los autos con una mala maniobra. Se están realizando estudios complementarios para los elementos de seguridad, dice Paredes.
Estaciones de bus aún no se licitanTampoco ha comenzado la construcción del tramo norte del corredor, que recorrerá la avenida Túpac Amaru. "El proceso de licitación está en curso. A inicios del próximo mes debe realizarse la apertura de sobres", aseguró Paredes. Luego aclaró que lo que ya se tiene listo es la habilitación de las vías alimentadoras en el cono norte.
Pero no hay que irnos muy lejos: los trabajos en la Vía Expresa también están atrasados. Las obras están detenidas hasta que se elija la empresa que se encargará de instalar las nuevas estaciones de buses.
A inicios de año, se anunció que la construcción de las doce estaciones que corresponden a la Vía Expresa empezaría en marzo y culminaría en diciembre. Sin embargo, hasta el momento ni siquiera ha comenzado el proceso de licitación. "Ya tenemos el expediente técnico. Falta que el Banco Mundial (entidad que financia el proyecto) apruebe las bases", refirió Paredes.
En cuanto a la asignación de las rutas de buses que circularán por el corredor, habrá que confiar que esta vez el concurso llegue hasta el final. Como se recuerda, en marzo se anuló un primer proceso por errores de la propia municipalidad. Según el nuevo cronograma, el 31 de julio se conocerían a las empresas que operarán el nuevo sistema de transporte.
Pese a estos escollos, Walter Paredes repite que, de todos modos, el corredor entrará en uso el 2009. Vayan haciendo sus apuestas.