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ANÁLISIS ECONÓMICO

Hasta gastar el último centavo

Por Fritz Du Bois

Es preocupante que la economía mundial esté entrando en una fase similar a la de la década de los 70, con un retorno de la inflación, una política monetaria relajada de parte de la Reserva Federal y con el precio del petróleo disparándose, en parte, debido a la debilidad del dólar. Para colmo de recuerdos, en nuestra región tenemos nuevamente rondando a Velasco, aunque en este caso con acento caribeño, y en las elecciones de Estados Unidos, Obama, que recuerda a Carter, se perfila como el candidato.

Hasta allí las similitudes son perturbadoras, pero las diferencias son aliviadoras. En esta oportunidad la mayoría de países emergentes se encuentra en una situación fiscal mucho más solvente que la de ese entonces. Asimismo, muchos bancos centrales han adoptado políticas monetarias prudentes y transparentes, basta ver al Brasil con una tasa de interés de 12% para hacer frente a una inflación de menos de 5%. Finalmente, el nivel de apertura comercial ha aumentado enormemente en casi todos los países del orbe.

En el caso peruano la situación es cómoda, pero de ninguna manera justifica el relajo. Los dos años de superávit fiscal 'no deseado' han resultado ser nuestra salvación, ya que nos están permitiendo afrontar la tormenta financiera internacional bien aprovisionados y con grado de inversión logrado. Incluso, es fundamental mantener el nivel del superávit por lo menos dos años más para asegurar el éxito contra la inflación. Por ello, es alarmante que el presidente García diga, misma farra después de la graduación, que como ya pasamos el examen de la corrección fiscal, el Gobierno tiene que gastar hasta el último centavo presupuestado.

De otro lado, aunque la política monetaria es usualmente predecible y transparente, en las últimas semanas las medidas que tomó el BCR, preocupado por 'especuladores', han generado más volatilidad en el mercado cambiario que la que causó ya sea la aparición de Humala o el 'Arequipazo'.

En lo que respecta a la apertura comercial, las cosas iban viento en popa en ruta a un 70% de nuestro comercio asegurado por tratados hasta que Evo apareció y ya no solo quiere evitar el de la UE, sino también boicotear el TLC que el Perú ya firmó. Lo cual no es sorpresa porque recordemos que Evo y Chávez se iban juntos de la CAN, pero a última hora sorpresivamente el primero 'recapacitó', ahora es evidente cuál es su función. Por ello, si a Bolivia no se le puede suspender --por obstruccionista -- no nos queda otra alternativa que retirarnos inmediatamente de la CAN, de no hacerlo sería una clara muestra de pasividad o de complicidad.

En suma, pese al entorno externo tenemos indicadores excelentes y optimismo desbordante, pero estamos ante declaraciones, acciones e inacciones desconcertantes. Es como si existiera en algunos la complacencia de creer que lo hecho es suficiente, mientras en otros habría temor al éxito porque implica entrar a las grandes ligas donde nunca han jugado. Por todo ello, parece adecuado que para concentrarnos y evitar desviaciones nos fijemos la meta concreta de superar a nuestro vecino. Más aun si el Perú sigue creciendo al 8% y Chile al actual 5% (escenario positivo para ambos) igualaríamos su PBI el 2015. Por lo tanto, es perfectamente factible lograr esa meta en un período relativamente corto, lo que permite además medir continuamente el avance sin que el objetivo caiga en el inevitable olvido de metas de más largo alcance. Es innegable que nunca lo lograremos si el presidente arenga a sus huestes a girar... hasta gastar el último centavo... cuando lo que se requiere es fortalecernos y para ello es vital cuidar hasta el último sol de los peruanos.

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