Edición impresa

  • Imprimir página
  • E-mail
  • Aumentar texto
  • Disminuir texto
  • Favoritos
  • Mr. Wong
  • Delicious
  • Menéame
  • Google
  • Facebook
LA SEMANA QUE PASÓ

Nuestras olimpiadas

Por Pedro Ortiz Bisso

La súbita aparición de una combi estuvo apunto de teñir de sangre la maratón olímpica de los Juegos de Lima 2016. El veterano delantero argentino, Leonel Messi, se perderá la final del torneo de fútbol a causa de un esguince de tobillo sufrido en la cancha sintética del Estadio Nacional. La velocista estadounidense Florence Joyner llegó tarde a la final de los 100 metros planos, a causa de una descomunal congestión vehicular causada por las obras del corredor central de la nueva Vía Expresa. Las competencias de remo que iban a realizarse en las aguas del Callao tuvieron que suspenderse ante el hedor provocado por el inesperado colapso del colector de Taboada.

El delirante anuncio del gobierno de que Lima --lo suponemos, ya que nunca dio el nombre de alguna ciudad-- postularía para ser sede de los Juegos Olímpicos del 2016 provocó diversas reacciones, desde rechazo, bromas hasta pronósticos tan o más agoreros como los que aparecen al inicio de esta columna. Pero más allá del desatino del Ejecutivo, que olvidó, entre otros pequeñísimos detalles, que el plazo para las candidaturas culminó en setiembre del año pasado y que quienes postulan son las ciudades y no los gobiernos, la pregunta es si como país estamos dispuestos a ponernos metas altas y afrontar los desafíos que eso conlleva.

En los últimos años hemos alcanzado logros inimaginables en diversos ámbitos, como recordaba el director de El Comercio en su carta publicada ayer, sin embargo, el chip de la desconfianza, del descreimiento en nuestra capacidad, parece estar incrustado en lo más profundo de nuestro ser.

Gran parte de esa culpa la tienen algunas autoridades, como el propio Gobierno con ese anuncio sin sentido; la Municipalidad de Lima cuya disputa interminable mantiene paralizado el proceso de revisiones técnicas vehiculares o el Concejo del Callao, que después de varios meses acaba de retomar el control de la vía expresa Faucett, donde se cobraba un peaje infame por una obra inconclusa.

Los peruanos hemos dado mil y un ejemplos de nuestra capacidad para superar las vallas más altas y difíciles. No dejemos que la improvisación de algunos maten nuestras esperanzas. Que nos dejen seguir compitiendo en nuestras propias olimpiadas.

  • Imprimir página
  • E-mail
  • Aumentar texto
  • Disminuir texto
  • Favoritos
  • Mr. Wong
  • Delicious
  • Menéame
  • Google
  • Facebook