Por Luis Silva Nole
"En la vejez seguirán dando fruto, pues aún estarán verdes y floridos, para proclamar la rectitud del Señor, en quien no existe injusticia".
Salmo 92, 15-16
Cuando habla, entrelaza sus dedos cerca del corazón en un inequívoco gesto de sosiego, humildad, mansedumbre y paz. Los años han hecho que su estatura disminuya considerablemente, que surcos irreversibles rayen su rostro y que su andar sea lento. Sin embargo, lejos de ser una hoja de otoño, débil, fácil de triturar al menor roce, ella luce esbelta de espíritu, con una energía que bien puede ser la envidia de muchos jóvenes sin motivación o ganados por las banalidades de este valle de lágrimas. La señora Goyita es una roca indestructible.
A pesar del paso del tiempo, doña Gregoria San Martín de Boyd, chalaca de las buenas, conserva la jovialidad que en muchas personas se esfuma cuando los calendarios se acumulan en un alma abatida. Mantiene la firmeza de carácter de los justos y, sobre todo, derrocha vitalidad en medio de su tercera edad. Contagia entusiasmo. A sus 71 años tiene en la fe al principal balaustre de su existencia y al motor que le da tranquilidad por lo vivido, sabiduría para las horas actuales y esperanza para lo que vendrá.
"La fe en Dios es fortaleza. Nos hace entender que el materialismo y el egoísmo no ayudan al desarrollo de las personas, de las familias, de las sociedades. Nos impulsa a compartir y nos motiva a evangelizar", refiere doña Gregoria.
Goyita, como le dicen sus amigos de la iglesia, es la presidenta nacional del Movimiento Eclesial de Adultos Mayores Vida Ascendente, una organización reconocida por el Vaticano y el Arzobispado de Lima e integrada por personas católicas de la tercera edad que se reúnen periódicamente no solo para orar, sino también para realizar retiros y charlas de salud, visitar a ancianos enfermos y hacer del voluntariado una costumbre.
El Movimiento Vida Ascendente trasciende nuestras fronteras. Nació en Francia en 1978 y actualmente tiene presencia en 52 países de los cinco continentes.
Según la señora Goyita, en el Perú el movimiento cuenta con unos 300 miembros, 200 de los cuales están en Lima y Callao.
"También hay grupos del movimiento en diversas parroquias de Cajamarca, Tacna, Moquegua y Cusco", refiere.
ENCUENTRO CONTINENTAL
Justamente, del 20 al 23 de este mes se celebró en Lima el Segundo Encuentro Latinoamericano y del Caribe de Vida Ascendente. Medio centenar de adultos mayores de Argentina, Brasil, Colombia, Costa Rica, Ecuador, Guatemala, México, Paraguay, República Dominicana, Uruguay, España y Perú se reunieron esos días en la Casa de Retiro San José de Cluny, en Magdalena.
El lema del encuentro fue "En camino con todas las voces". Es decir, explica Luz Ayala de Illescas (75), vicepresidenta del movimiento en el Perú, en el encuentro se subrayó la necesidad de evangelizar en todos los países de la región.
"Además, se debe entender que los adultos mayores somos capaces de atendernos y servir a los demás. No somos carga. Tenemos fuerza en el Señor", dice doña Luz.
"Desde la Iglesia, alzamos la voz para que se respete al adulto mayor", destaca Hilda Batalla (65) de Argentina, quien refiere que en el encuentro se trataron los principales problemas de las personas de la tercera edad en esta parte del mundo, como son la soledad, el abandono, la pobreza y la violencia.
Vida Ascendente demuestra, qué duda cabe, que la fe representa un renacer diario para las personas de la tercera edad.
"Nos volvemos buenos como niños""A nuestra edad, la única esperanza firme es Cristo. En la vejez uno aprecia lo que realmente vale y pone su fe en cosas permanentes como la oración. Nos volvemos buenos como niños para dar esperanza a los demás.
Y así también nos prepararnos para en algún momento reunirnos con Dios", dice Tomasi.
SEPA MÁS
4Vida Ascendente tiene presencia en 17 parroquias de Lima y Callao, entre las que destacan: San Juan Apóstol (Pueblo Libre), Juan XXIII (San Miguel), San Francisco de Borja y Nuestra Señora de la Alegría (San Borja), San Pedro El Pescador (Callao) y San Antonio de Padua (Jesús María).
4Para unirse al movimiento, usted puede llamar al 4630550 o acercarse a Río de Janeiro 450, Jesús María, de nueve de la mañana hasta el mediodía.