Madrid [EFE]. La mala temporada del AC Milan, que no clasificó a la próxima Liga de Campeones, ha dejado a Silvio Berlusconi, propietario del club y presidente del Gobierno Italiano, en una difícil situación ya que, mientras pide al país "apretarse el cinturón", se ve en la obligación de reforzar al equipo milanista.
Una situación ya vivida hace apenas cinco años, cuando estaba inmerso en su segundo mandato presidencial italiano y, ante la crisis económica del país, también pidió "rigidez". Y el Milan lo acusó con fichajes poco sonados.
La temporada 2007-08 del Milan, pese a la conquista en diciembre de la Copa del Mundo de clubes, que el club quiso elevar a "lo más grande" pero que aporta más a la sala de trofeos de una entidad que a lo deportivo, ha evidenciado algo que ya se venía manifestando desde hacía tiempo: la plantilla está vieja, más que veterana (30,6 de media, de lejos la más alta de la Serie A).
Al menos nueve o diez jugadores serán reemplazados. Una tarea que otrora no hubiese resultado difícil económicamente para el todopoderoso Berlusconi.
De momento, ya se ha fichado al centrocampista francés Mathieu Flamini, que llega del Arsenal con la carta de libertad, y se está intentando cerrar con el Barcelona la llegada de Gianluca Zambrotta y de Ronaldinho, a los que se podría unir Samuel Eto'o.