El pasado domingo, el brasileño Gustavo Kuerten puso punto final a su carrera, esa que lo llevó a la cima del ránking ATP en diciembre del 2000, justo en el escenario que fue testigo de sus más grandes éxitos: la cancha Philippe Chartier, el 'court' principal del Roland Garros que lo vio coronarse tres veces (1997, 2000 y 2001). Esta vez no se fue celebrando una victoria sobre la arcilla parisina, fue derrota ante el francés Paul-Henri Mathieu, que lo mandó a sus cuarteles de invierno apenas en la primera ronda.
Pero más allá de la temprana jubilación de 'Guga', a los 31 años, el retiro del natural de Florianópolis pone sobre el tapete la eterna discusión a la que siempre se tiende a llegar: ¿quién fue el mejor tenista sudamericano de la era profesional? Sin duda, el brasileño está entre los más grandes y comparte con el chileno Marcelo Ríos el honor de haber sido número 1 del mundo.
"Sudamérica ha tenido muy buenos jugadores, pero llegar a ser número 1 del mundo no está al alcance de cualquiera, así que es un mérito enorme para un jugador de esta parte del continente, que siempre está en desventaja con los del Primer Mundo", explica Bartolomé Puiggrós, ex presidente de la Federación Peruana de Tenis y fiel amante y seguidor eterno del deporte blanco.
A la discusión habría que sumar al argentino Guillermo Vilas, para muchos el indiscutido mejor jugador sudamericano de los últimos tiempos, pese a no haber escalado hasta la cima del ránking.
"No se puede comparar los tiempos porque han cambiado las raquetas, hoy hay más beneficios tecnológicos, aunque lo que nunca va a cambiar es la dura competencia, siempre van a existir buenos jugadores como hoy sucede con Federer, Nadal, Djokovic", dice Puiggrós. Y, claro, esta discusión suena, para muchos, como comparar a Pelé con Diego Maradona.
En la balanza
Un rápido repaso a las carreras de las tres raquetas más grandes de Sudamérica deja al 'Chino' bien ubicado en el tercer lugar. El chileno fue un gran talento, pero demasiado fugaz. Alcanzó la cima en marzo de 1998 y solo pudo mantenerse cuatro semanas ante el asedio del gran Pete Sampras, aunque le cortó al estadounidense la racha de 102 semanas consecutivas como líder del circuito. Sin embargo, cinco meses después recuperó el cetro, aunque solo por dos semanas.
Lo curioso de Ríos es que sigue siendo el único número 1 del mundo que jamás ganó un Grand Slam. Sus 18 títulos los obtuvo en los Másters Series (5) y los torneos del ATP Tour (12). Otro dato anecdótico es que el chileno es el único jugador que ha sido el mejor en Junior, Profesional y Senior.
Sin Ríos en la pelea, la cantidad de títulos coloca a Vilas (62) por encima de Kuerten (20); aunque el argentino solo llegó a ser número 2, ganó cuatro Grand Slam (2 Abiertos de Australia, 1 Roland Garros y 1 US Open) contra tres de 'Guga' (todos en el Abierto de Francia).
Otro factor que inclina la balanza a favor de Vilas es que fue más completo, fue un tenista que pudo adaptarse mejor a las distintas superficies, aunque lo único que le quedó pendiente en su carrera, además de ser el mejor del ránking, fue ganar Wimbledon. Mientras, el brasileño --el único derecho de los tres-- fue un neto jugador de arcilla.
"Desde sus inicios demostró que iba a ser un gran jugador. Kuerten era jugador de polvo de ladrillo, por eso tuvo buenos resultados en París. A él le pasa lo que le sucede a Nadal, que le cuesta más jugar sobre otras superficies", agrega Puiggrós.
Pese a que en la historia siempre quedará grabado como uno de los tantos segundos del ránking, el gran 'Willy' dejará como gran detalle de su carrera su exitosa campaña de 1977, cuando ganó 16 de los 33 torneos en los que participó, con 128 victorias y 14 derrotas, todo un récord histórico que ni siquiera le valió para superar en la clasificación a Jimmy Connors, aunque el injusto ránking del ATP de aquella época terminó por quedar al descubierto cuando la misma entidad premió a Bjorn Borg como mejor jugador de esa temporada.
La gran campaña de Vilas generó tanta polémica que incluso la revista "World Tennis" lo calificó como el verdadero número 1 de la temporada. A raíz de dicha actuación, la ATP decidió cambiar el sistema de puntaje en su ránking para hacerlo más justo.
El argentino --el vigésimo cuarto tenista más grande de la historia entre damas y varones-- no fue el primero de la clasificación por cosas del destino, pero en el imaginario ránking histórico podría aparecer fácilmente como el primero de los primeros. Por algo ingresó en 1991 al hall de la fama del tenis internacional. ¿Usted qué opina?