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CÁMARA DE VIDEO NO REGISTRÓ INGRESO DE EXTRAÑOS AL LUGAR

Asesino de la menor sería una persona conocida en el edificio

Ayer se interrogó a dos trabajadores del edificio donde ocurrió el crimen. Cuerpo de la menor fue velado en la iglesia anglicana de Miraflores

Por Alberto Villar Campos / Luis García Panta

Los investigadores intentaban retroceder el tiempo con sus preguntas y hurgaban en un crimen sobre el que hay por ahora más dudas que certezas.

Desde las primeras horas de ayer, las decenas de departamentos del edificio Leuro, ubicado en la cuarta cuadra de la avenida Benavides, en Miraflores, fueron el foco de las pesquisas policiales.

Por entonces era comprensible que Mary Ann Cockman, la madre sudafricana de la niña de 8 años que fue asesinada el lunes en su departamento del cuarto piso, prefiriese el silencio antes que nada. El dolor, mientras el pequeño féretro salía de la morgue de Lima con dirección a la iglesia anglicana Good Shepherd, de ese distrito, se apoderó de ella.

¿Quién había sido capaz de violar y estrangular hasta la muerte a la menor de los siete hijos de Mary Ann Cockman, la mujer que entre 1999 y el 2002 había purgado condena en el penal de mujeres de Chorrillos por tráfico ilícito de drogas? En el largo pasillo que daba a la puerta del lugar donde todo sucedió, esa inútil pregunta surcaba dolorosamente el aire una y otra vez. Los pocos vecinos que aceptaban entrevistas decían no haber oído nada raro la mañana de ese día. Era difícil creerles.

¿Quién pudo haberlo hecho? El registro de la escena del crimen permitió a los agentes policiales hallar una bolsa de chizitos que, según Cockman, su hija no acostumbraba comer. Esa sería la primera pista del día.

CONTRADICCIONES Y VIDEO
La segunda de ellas sería una contradicción. Se supo que la llamada anónima que informaba del crimen de la menor fue hecha al serenazgo de Miraflores por un hombre desde un teléfono público exactamente a la 1:04 de la tarde del lunes 26.

Sin embargo, las primeras investigaciones permitieron determinar que la hora del deceso de la niña fue entre dos y tres horas antes de que se alertara del hecho.

Tomando en cuenta que el anónimo dijo haber oído gritos de una menor al interior del departamento poco antes de marcar el teléfono de serenazgo, ¿pudo ser el mismo asesino quien la hiciera? ¿Pudo ser este ese su primer error?

Asimismo, trascendió que ayer la policía revisó la grabación de una de las cámaras de vigilancia del casino Atlantic City, ubicado al frente del edificio donde vivía Cockman y su hija desde hacía por lo menos tres años. A través del video, se analizó qué personas ingresaron y salieron del lugar desde las primeras horas de la mañana del lunes.

Cuando los investigadores terminaron de observar la grabación, la conclusión era una sola: Solo habían ingresado al edificio personas que vivían allí o trabajaban en los dos primeros pisos, donde hay varias oficinas comerciales. Es decir, ningún extraño.

INTERROGAN A VIGILANTE
La tarde de ayer, mientras todo esto ocurría, la policía decidió centrar su labor en dos personas claves para esclarecer los hechos. El empleado de limpieza y el guachimán del edificio --cuyos nombres se mantuvieron en reserva-- fueron llevados a las oficinas de la Dirección de Criminalística de la PNP para ser interrogados.

Durante seis horas, a ambos se les practicaron diversos exámenes psicológicos y se les interrogó sobre su labor en el lugar. Se supo que el vigilante fue interrogado por dos horas más por los efectivos policiales.

Iglesia Anglicana apoyó a madre
La Diócesis Anglicana del Perú hizo ayer público su apoyo espiritual a Mary Ann Cockman, madre de la pequeña asesinada el lunes.

En horas de la mañana, monseñor William Godfrey, obispo diocesano de la iglesia Good Shepherd, en Miraflores, resaltó el profundo pesar de su comunidad, tras conocerse el deceso de la menor. "Mary Ann y su hija participaban siempre los domingos en las misas que aquí ofrecemos en inglés; la madre participaba del grupo de canto de la iglesia; eran personas sumamente respetuosas", explicó.

Por la tarde, miembros de la comunidad anglicana en el país entregaron a los medios de prensa un comunicado en el que solicitaron a la sociedad que se "respete el dolor de la señora Cockman en estos momentos de sufrimiento tan grande que ella sabrá sobrellevar con miembros de su congregación con fe y esperanza" (sic).

"Todo el caso está en manos del Ministerio Público y confiamos en su capacidad para esclarecer este execrable crimen que tiñe de luto y dolor a toda la familia anglicana", se leía en la nota.

Asimismo, la diócesis declaró en todo el territorio de la Iglesia Anglicana en el país duelo durante tres días por el lamentable deceso.

En horas de la tarde, el cuerpo de la menor fue velado en el local por su madre y algunas de sus amistades, entre las que se encontraban algunos niños.

Asimismo, numerosos arreglos florales llegaron a la sede de la iglesia en Miraflores, en señal de respeto.

Se supo que hoy el cuerpo de la menor sería sepultado en un cementerio de la capital.

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