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LEYENDA COBRA VIDA

Una gata es nombrada jefa de estación de tren en Japón

Desde la semana pasada la afluencia de pasajeros aumentó gracias a la presencia de la gata Tama

Por Mario Castro Ganoza. Corresponsal

TOKIO. Una de las más tradicionales y supersticiosas leyendas japonesas parece haberse hecho realidad en la pequeña estación de tren de Kishi (oeste), desde que Tama, una vieja gata de nueve años, fue puesta a cargo de ella, hecho que ha permitido que la línea Electric Railway aumente su número de consumidores.

Desde la semana pasada la afluencia de pasajeros-visitantes aumentó de manera considerable, hecho que coincide con el anuncio de la prensa local de que Tama-chan (Tamita o pequeña Tama) --como la llama la prensa regional-- fue nombrada por la empresa "superjefa de estación", designación que incluye gorra de empleado ferroviario y collar distintivo con el cargo, el cual de paso terminó por oficializar lo que hasta hace poco era una simple curiosidad: una gata que vive en la estación de un tren.

Desde que la prensa local lo difundió, el hecho cobró notoriedad y pasó a engrosar la abultada lista de episodios de este tipo que ocurren en Japón, donde es clásico que un pequeño poblado del interior genere una noticia singular con la finalidad de atraer a turistas y curiosos que reactiven su economía, afectada por el envejecimiento de su población o el éxodo de sus habitantes a las grandes ciudades en busca de mejores oportunidades.

Hasta que Tama se instaló en la estación de Kishi, ubicada en la ciudad de Kinokawa (prefectura de Wakayama), la Electric Railway Company perdía 500 millones de yenes (unos US$5 millones) al año transportando solo 1,9 millones de personas durante ese período. Ahora las pérdidas se han reducido considerablemente y los pasajeros han aumentado en 10% a 2,1 millones por año, debido a que todo el mundo quiere ver de cerca a la gatita ferroviaria.

EL GATO DE LA BUENA SUERTE
El Maneki Neko o Gato de la buena suerte es uno de los amuletos más conocidos e importantes de Japón. Se representa con un gato sentado en sus dos patas traseras, mientras que con una de sus patas delanteras saluda y llama mientras que en la otra sostiene una moneda llamada koban, símbolo de la abundancia.

La leyenda más difundida de las tres que existen sobre la procedencia del Maneki Neko cuenta que en el siglo XVII, en el área de lo que actualmente es Tokio, había un templo cuyo monje era sumamente pobre, a pesar de lo cual compartía la poca comida que obtenía con su gato, una hembra llamada Tama.

Un buen día, un hombre de gran fortuna salió de caza y en su recorrido llegó cerca del templo justo cuando comenzó a caer una torrencial lluvia. Para guarecerse se refugió debajo de un árbol hasta que vio cómo desde el templo, Tama, el gato del monje, lo llamaba con la patita levantada. Intrigado por el animal, el rico señor abandonó su refugio momentos antes de que el árbol fuese fulminado por un rayo.

Agradecido con el animal, a monje y gato nunca les volvió a faltar nada y el templo prosperó tanto como la amistad que desarrollaron el hombre rico y el monje. Cuando Tama murió, se le organizó un solemne entierro y sus restos fueron depositados en el cementerio para gatos del templo Goutokuji, luego de lo cual se creó el Maneki Neko en su honor.

LEYENDA HECHA REALIDAD
Nadie sabe decir cuándo fue exactamente que Tama-chan comenzó a trabajar como empleada ferroviaria. Lo que sí se sabe a ciencia cierta es que no se llamaba Tama; el nombre se lo pusieron los vecinos de la estación que conocen a la perfección la leyenda del gato, del monje y del rico señor.

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