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El costo de de jugar a la oposición

Por: Juan Paredes Castro |

Es comprensible que el ex presidente Alejandro Toledo quiera estar en la cresta de la ola de la oposición, por si el 2011 le depare algo. Correr en esa ola implica, sin embargo, ejercitar toda clase de acrobacias para no caerse antes de tiempo.

Es la ley de la política peruana en la vida de todo aquel que busca la reelección, de cara a una gestión pasada todavía fresca, sometida a escrutinio, y a una eventual nueva aspiración presidencial, que demanda renovados bríos y mucha suerte.

A la luz de estas pretensiones cíclicas, que el Perú todavía conserva como una vieja tradición, es requisito indispensable que un jefe de Estado que deja el cargo vea la manera de seguir manteniendo ciertas actitudes y formas que precisamente hagan de él una encarnación de credibilidad y de nuevas propuestas.

A propósito, tiene que haber sorprendido a muchos que la cifra promedio de reducción de la pobreza en el Perú del 5,2 %, que hasta el Banco Mundial avaló casi de inmediato, haya merecido el rechazo de Toledo, no porque estuviera convencido técnicamente de su argumento sino inspirado en la duda propia, al punto de haber propuesto una comisión técnica de alto nivel para estudiar las bases metodológicas aplicadas.

De esto último se desprendería que Toledo niega a priori las bases metodológicas de la medición actual de la pobreza en el Perú y consiguientemente los resultados que con ella se hayan obtenido. En buena cuenta Toledo le devuelve a García el golpe que significó para él que la metodología anterior, de manos de su ex colaborador Farid Matuk, fuese echada a la papelera, en el marco de una corrección muy bien aceptada.

Así las cosas, la descalificación de Toledo de las cifras sobre la pobreza en el país, respecto de las cuales economistas de todas las tendencias parecen no tener objeciones, sería más política que técnica.

En el contexto, Toledo ha sido muy dadivoso cada vez que ha deseado destacar el segundo piso que García ha puesto sobre el primero dejado por él. Recuérdese que Toledo también cumplió su promesa de poner algún segundo piso a la macroeconomía que heredamos de Fujimori. Lamentablemente en las cifras del INEI García no ha querido poner un segundo piso sobre el primero de Toledo y ello podría ser la causa de que este haya salido con el humor destemplado.

Quizás el ex presidente nos convenza mejor más adelante de sus razones en el tema de la medición de la pobreza en el Perú. Mientras tanto no deseamos verlo prematuramente en la cresta de la ola del 2011, sino en el llano reflexivo, maduro y prudente de estos días también cruciales, que necesitan de su aporte y lección.

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